NARRA ALEXIS
Siento que la claridad me molesta al mismo tiempo, que el dolor de cabeza se hace presente, siento que alguien está al lado mío y eso hace que abra los ojos demasiado rápido haciendo que la luz lastime mis ojos, volteo rápido a ver quién es y la persona que está a mi lado no es Tatiana, pero recuerdo que es lo que paso antes de que mi mente se ponga en blanco, estúpido de mi al creer que ella de verdad me amaba si ayer dolía hoy quema demasiado, reparo a la chica que está a mi lado es muy linda tengo que admitirlo, y una pequeño recuerdo de que la conocí anoche llega a mi mente, pero intento recodar que más paso pero eso solo empeora mi dolor de cabeza, siento que la chica que está a mi lado se empieza a mover
—ay Dios que dolor de cabeza tengo- la escucho susurrar, sinceramente me doy cuenta que pasamos la noche juntos pero todo lo que sucedió no lo recuerdo aunque lo haya intentado sólo tengo vagos recuerdos de lo que sucedió pero nada claro la chica abre los ojos y se da cuenta que está en un lugar que desconoce voltea a mirar a mi lado y se da cuenta que está acompañada
-¿quién eres?- pregunta bastante desorientada
-eso debería de preguntarlo yo- contesté -porque tú- me respondió
-seguramente eres igual a todas una más que sólo busca beneficios de parte mía quieres embarcarme, chantajearme con esta noche que pasamos juntos para después sacarme todo lo que puedas no es así- le dije porque sinceramente ese era mi concepto que tenía sobre las mujeres ellas sólo buscaban meterse en mi cama para conseguir beneficios que podía pensar si se supone qué mi prometida desde hace un año estaba conmigo sólo para conseguir mi dinero que podía esperar de una desconocida lo mismo no
— de qué diablos hablas– contesto
– no finjas que no sé de lo que hablo ya que si anoche tú te acercaste hablarme era porque sabías quién era yo– le dije a la chica que estaba conmigo en la misma cama
- eres un imbécil- contestó bastante enojada
— no sé quién diablos eres tú y tampoco quiero saberlo porque un patán como tú es realmente imbécil no quiero tu dinero no quiero nada de ti no sé quién eres así que no puedes decir que lo que busco es tu dinero— me dijo enojada, levantándose de la cama, buscando la ropa, cuando hayo las prendas con las que seguramente estuvo vestida , entro al baño a cambiarse y yo no le tome mucha importancia
– maldición – dije cuando el dolor regreso, ella sale vestida y es hermosa —que ves tanto – escucho que dice cunado me he quedado observándola sumido en mis pensamientos
– eres un imbécil espero no verte nunca más – dijo y salió hecha una furia de esa habitación, me quedé con los ojos cerrados un rato y luego salí de la cama para tomar una ducha, aún no podía creer que me acostara con una desconocida, luego de tomar la ducha que sin duda me relajo, me vestí con la misma ropa que llevaba ayer, y revise mi celular viendo que tenía un correo del registro civil y de un abogado el cual decía:
Estimado señor Santis le informamos que su matrimonio ya se encuentra inscrito en el registro civil, por este medio se le comunica que usted y la señora Andrea Vega son oficialmente marido y mujer. Felicidades por su unión que tenga una linda mañana.
Maldición que diablos paso cómo fue que me casé, no puedo creer que haya echo semejante locura, en ese momento llamo a mi asistente le digo que mande a revisar todo y que quiero una investigación sobre Andrea Vega para esa misma tarde, necesito saber con quién se supone que me case.
Narra Andrea
Siento que el sol me golpea los párpados, me remuevo en la cama por qué seguramente ya es hora de que vaya al trabajo, abro lentamente los ojos
– ay Dios mío que dolor de cabeza tengo- digo, es ahí cuando los recuerdos de lo que paso ayer golpean mi mente tan rápido que hace que mi cabeza duela más, luego recorro el lugar y me doy cuenta que no estoy en mi habitación, siento que hay alguien a mi lado y me asusto
-¿quién eres?- le pregunto al hombre que está a mi lado, el cual es bastante guapo hay que decir, me responde que eso debería preguntarlo el, al final no entiendo mucho pero todo el atractivo que tenía lo perdió cuando me trató de zorra a ese imbécil que le pasa me vestí lo más rápido que pude y salí de ese lugar maldiciéndolo esperando no volver a cruzarme con ese patán en mi vida, y pensar que el fue mi primera vez me da algo de cólera y al mismo tiempo tristeza, ya que esto no fue el plan para mi primera vez, pero ya todo está hecho así que nada puedo hacer, salgo de ese hotel y tomo el primer taxi que encuentro, me lleva a mi pequeño departamento en el cual me encierro y piso helado para ahogar mis penas, no tengo nada cuando pensé que estaba por cumplir todos mis sueños hoy no tengo nada, cuando pensé que tenía la vida perfecta la realidad me golpeó tan duro que no sé que hacer para seguir mi camino, era el segundo día que no asistía a la empresa, me había dado de baja por enfermedad, pero en realidad no quería ver a mis supuesta familia, a mi ex y que todos ellos se burlaran de mi aún no estaba preparada para afrontar la realidad, hoy pensaba hacerlo mismo que el día anterior, comer helado y dormir, pero mis planes no se llevaron a cabo como imaginaba, ya que alguien tocó el timbre de mi departamento y era la persona que menos esperaba
– Hola- dijo el hombre con quién perdí mi pureza
– tú qué demonios haces aquí, vienes a insultarme como aquel día, si es asi mejor largate- dije bastante furiosa comenzado a cerrar la puerta
– espera Andrea lo que tengo que decirte es importante- dijo deteniendo la puerta con su mano
– no me interesa lo que tengas que decir así que vete- le dije empujando más la puerta
– eres mi esposa, esa noche nos casamos- soltó de golpe haciendo que entrara en shock
- ¿ Como que nos casamos? – le dije ya sin empujar la puerta
– lo que escuchas, nos casamos esa noche, eres legalmente mi mujer- dijo el bastante tranquilo, pero yo no podía creer que me había casado con un desconocido.