Alboroto

1326 Palabras

Sofia Apenas amanecía y yo ya sentía los músculos de la espalda adoloridos. Llevábamos más de una hora cargando cajas, sacos, bolsas de arroz, harina, panela, plátanos, y un sinfín de cosas para la feria. Estaba sudando como un pollo en asador cuando la madre Teresa se paró frente a la carreta y frunció el ceño. —¡Ay, Señor bendito! —exclamó, llevándose las manos al pecho—. ¡Se me olvidó el pescado! Yo giré los ojos tan fuerte que casi se me quedan viendo para dentro. Me limpié el sudor de la frente con la manga de mi blusa y solté un suspiro dramático. —¿Dónde está el pescado, madre Teresa? —pregunté, resignada. —En la bodega, Sofía. Anda, ve por él. Y Eva, acompáñala —dijo, señalando a su lado—. Te gusta ayudar, ¿no? Eva puso cara de trauma, pero no le quedó de otra que asentir. M

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR