Un par de horas más tarde, Aurora sale reiniciada del salón de belleza. Se va por Meredith a Comedores de Olimpia y antes de entrar hace un cheque para la caja de donaciones. Aurora se baja del auto ya bastante agotada, cuando ingresa al área administrativa se encuentra con su amiguita y su sobrino, quienes están haciendo una lista de artículos recibidos. Olimpia la ve y se aproxima para llenarle de besos y amor. —Perdón por no ir a visitarte —comenta Olimpia. — He estado en exámenes. —Lo sé, cariño. —un bostezo larguísimo se le escapa y Olimpia le pregunta si quiere café. —No gracias, voy ya a dormir, ¿cómo te ha ido a ti? —¿Camilo, qué haces tú aquí? —Colaborando, la señorita Caine, tiene un registro fatal, la estoy actualizando con algo muy moderno llamado Excel. —Olimpia rueda lo

