Patrick sonrió porque después de ese beso definitivamente quería subir. Odiaba a su padre, pero, Aurora y él era definitivamente compatibles en más de un nivel, le tomó de la mano y la dirigió hacia su apartamento. Aurora sonrió y le siguió mientras subían las escaleras y buscaba la llave de su puerta. La joven le dio las lleves a Patrick y los dos ingresaron al apartamento.
—¿Quieres algo de beber? —preguntó Aurora.
—Lo que quieras
—Tengo vino, vodka y whisky, ahh, y cervezas, pero tienen tiempo.
Patrick miró a su novia desde el sofá. Ella suspiró y eligió cerveza para Patrick y una botella de agua para ella, porque no entendía qué la empujó a invitarle si no estaba segura de tener sexo con él. Virgen no es, peo, malas experiencias ha tenido.
—¿Qué pasa Aurora? Llevas dos semanas invitándome a subir y te congelas.
—Tengo problemas. —Dijo y Patrick sonrió.
—No voy a obligarte a nada, ni a grabar nada y si temes a que cuente algo, la gente ya lo asume porque somos dos adultos, que mantienen una relación consensuada.
—Lo sé.
—¿Quieres que me vaya?
—Quiero… ir muy lento y no haber tenido sexo hace mucho tiempo, así que… muy lento. ——Muy lento—aseguró Patrick y extendió su mano hacia ella.
Aurora se acercó a Patrick y le tomó de la mano, se colocó en medio de sus piernas y él sonrió.
Aurora le miró a los ojos y le tomó asintió sobre su regazo. Patrick sentía curiosidad por el miedo que veía en sus ojos, quería entender toda la historia, pero, Aurora no estaba lista para contarla, el joven, le despejó el cabello del rostro y esperó a que Aurora diera el primer paso, como en el restaurante.
Ella se repitió a sí misma que estaba segura, que podía hacerlo, que Patrick no era un niño inmaduro, sino, un hombre. Los nervios de Aurora se le habían contagiado, por lo que él preguntó:
—¿Qué te hicieron?
—Creo que lo mejor es que te vayas.
Patrick se quedó en silencio un par de segundos y ella se puso en pie, ella asintió y se fue de su casa. Cuando regresó a su apartamento se encontró con sus hijos jugando dominó, vio a Meredith en su pijama con una sonrisa de “no me castigues”. Su papá le dio un beso en la frente.
—Ustedes dos están de vacaciones, ella no —se quejó y sus hijos mayores, que de paso, estaban perdiendo, regaron todas las piezas y Meredith se rió
Tramposos del culo. —los señaló. —Bye, voy a dormir. Ey, pa, ¿Podemos ir a la playa el finde?
—Podemos, si vas a clases, hija y al psicólogo.
—No estoy deprimida —aseguró Meredith y sus hermanos siguieron recogiendo y orejeando la conversación.
—Papá, la verdad, el que necesita una psicóloga eres tú. ¿Qué haces qué hablas con Aurora?
—Meredith, ese no es tu problema.
—Bueno, no lo es, pero el número de la psicóloga lo puedes usar en ti, que definitivamente estás pasando por algo.
—Meredith, ya no hay policía malo o bueno, te toca vivir conmigo y no voy a dejarte más en la casa. Busca como acoplarte en la rutina o van a haber cambios.
—¿Cambios? —repitió en tono de burla.
—Si no quieres tocar tus instrumentos, podemos pensar en un internado, no voy a mantenerte toda la vida.
—Sí, está claro que la nueva conquista necesita mucho dinero para zapatos. —sus hermanos vieron a sus padres y a su hermana. —Meredith y compañía, más les vale a acostumbrarse, Aurora no es una conquista, es mi pareja, te guste o no, te caiga bien o no. Y tú vas a educarte, quieras o no, tenga que llevarte personalmente al colegio, Meredith Adriana. —Sus hijos sabían que ese era el nombre de regaño de su hermana, porque en la vida nombrarían a la única hoja de Patrick Luthor como su abuela paterna, pero, cuando se puteaba, se lo asignaba. —Vete a dormir que no quiero verte y mañana, cuando me despierte, te quiero vestida y desayunada para ir al colegio. ¡Deja de llorar!
Parker se movió para ir a consolarla y su padre le lanzó una mirada asesina.
—¿Quieres ser el siguiente?
—No, papá.
—Perfecto, ordenen de esa mesa y se van a sus habitaciones.
Patrick dejó la puerta de su habitación abierta mientras se alistaba para dormir para asegurarse de que sus hijos no fueran a la habitación de su hermana, Percy, quien creía que se merecía el castigo y la regañada. Se fue a meter a la cama de su papá. Patrick le miró divertido y le preguntó si no estaba muy grande para eso.
—Definitivamente, nunca había estado en la cama con otro hombre —su padre rió y le dio un beso en la frente. —Cómo te va con eso de follar y volver a casa, Aurora se ve un poco sensible como para eso, papá, si no quieres confundirla ya. Meredith, necesitas decidirte.
—¿De qué estás hablando?
—No me atrevo a decir que Aurora esté enamorada, pero, le gustas muchísimo, y un día estás con ella y al otro estás hablando de tener un bebé con otra y al siguiente parece que estás conociendo a alguien más en una revista, decídete campeón. —Percy le da un beso a su papá en a la mejilla y se mete entre la cobija y se gira.
—¿Vas a dormir aquí?
—Sí, tienes la mejor cama de todas—Su hijo se cobijó, hasta el cuello y él abrazó una almohada, Patrick se quedó comido en nada y cuando despertó era hora de salir a correr si quería ir a deja a Meredith al colegio personalmente.
Cuando regresó una hora más tarde, su hija estaba desayunando y estaba vestida para ir al colegio. Patrick se sirvió un poco de café y escribió un mensaje a Auarora
Patrick
Buenos días, recuerda la gala de hoy.
Aurora
Creo que no voy a poder
Ella había estado demasiado avergonzada con lo que había pasado la noche anterior, con lo que sintió. La mujer se sentía demasiado confundida. Pablo, su amigo que había estado haciendo guardias en el hospital, cuando recibió un mensaje de Aurora para desayunar, Aurora le dio un abrazo a su amigo y él a ella.
—Quieres ir a desayunar.
—Quiero tomar una ducha y cambiarme—Dijo y señaló el maletín.
—Voy a ordenar desayuno.
—Ey, ¿no se lo pidas a Pao?
—Están peleados.
—No, peor el otro día me invitaron a comer y como que se desubica y se pone en mierdas, Nico y yo solo queríamos hablar y tomarnos algo, una cena y ella quería aparentar como si no nos conociéramos de toda la vida. No cambies, ehh.
Aurora decidió poner café y hacer un par de emparedados con extraqueso, unas longas de tocino en el microondas y sirvió un jugo de naranja y frutas para pablo, porque toda la vida adoraba desayunar con frutas. Su amigo salió con un scrub limpio y el cabello oliendo a sandía, vio el desayuno de Aurora y sonrió.
—Ahora, me cuentas qué te pasa.
—Solo quería un amigo.
—Aury, como tu amigo, que te adora, por qué no me cuentas.
—Porque me da un poco de vergüenza.
—Vale, quieres hablarme como a tu médico personal.
—No he tenido sexo con Patrick y ayer creo que la volé.
—¿Qué pasó?
—Lo besé, se pusieron las cosas clientes, él ofreció traerme a casa, lo invité a subir y me dio miedo.
—¿Cuándo fue la última vez que lo hiciste?
—Intenté con alguien después del innombrable y no sé si fue falta de química o qué, pero, no funcionaba.
—Aurora… no funcionaba como.
—No pude disfrutarlo al completo, tuve que fingir muchas veces hasta que lo terminé.
—No necesariamente tienes que ser tú, muchas mujeres necesitan demás de una cosa para… disfrutarlo y tú viviste una experiencia un poco traumática, han pasado años de fijo, lo has superado.
—Seguro.
Los dos continuaron desayunando y Aurora le preguntó por su vida, Pablo rió y confesó que había estado viéndose con alguien, pero no sabía por donde iban. Su amiga se interesó en esa respuesta y él le explicó que la chica había terminado una relación larga, no estaba segura de qué hacer.
—Qué pereza meterse en eso, pero, creo que eres un buen clavo. —Pablo se rió y los dos se rieron.
—Me gustaría ser como la madera, siempre gana porque eventualmente el clavo es un residente, todos se están casando y tiene hijos y yo me quedo un poco atrás.
—Para echar raíces tienes que estar en un solo lugar, Pablo.
Él asintió y se comió las uvas como un niño chiquito, quitándoles la piel, y luego comiéndose la carne lentamente, ella sonrió y terminó su sándwich, Pablo ofreció llevarle a su trabajo y ella agradeció no tener que hacer algo más en el día.
—Aurora te vas a morir de vaga.
Los dos fueron juntos en busca del auto del joven, Pablo condujo hasta la escuela en que su amiga trabajaba, Pablo observó como los alumnos de Aurora peleaban por saludarla y llevarle las cosas.
Aurora pasó todo su día de trabajo incómodo, por lo menos tenía cuatro lecciones en todo el día y cuando iba de salida se encontró con el jefe de departamento preguntándole si tenía alguna actividad de ricos. El director observó la interacción y le preguntó si quería presentar una queja.
—No, él necesita el dinero, a mí me sobra.
Aurora se fue del colegio a la panadería de su amiga en transporte público, cuando llegó Paola estaba ajetreada así que se puso a ayudarle como mesera, su amiga le dio las gracias y le dio un beso y un brazo, luego cuando el flujo bajó le dio un postrecito y café a su amiga.
—Desayuné hoy con Pab.
—¿Y por qué no ordenaron?
—Preparé uvas y pan con quesos.
Su amiga la felicitó por la hazaña y le preguntó por su nuevo novio. Aurora no se sentía con ganas de contarle su nuevo fracaso porque Pablo tenía razón, Paola no siempre era la misma, no siempre era amable.
—Aurora cuenta.
—Estamos peleados y no quiero hablarlo.
—Vale, pero apuesto a que eres tú la del problema —dijo para comentar.
—Paola, yo no tomo parte entre tú y tu marido, porque te conozco y a él. Entonces, hazme el favor de no comentar sobre Patrick porque no le conoces y no sabes absolutamente nada.
—Sé que si juegas a ser Aurora Bradford, la que nadie puede enamorar ni querer lo suficiente, lo vas a perder y te gusta.
Aurora bebió su café y se despidió de su amiga para ir a casa, llamó un taxi y se fue a la casa, se quedó acostada y trabajó un poco. Le preguntó a la secretaria de Bradford donde estaba el hombre e insistió en que le diera su currículo.
—Señorita, se lo pongo todos los días.
—Gracias.
Aurora tomó un baño y se sirvió una copa de vino, se puso a leer un libro y a meditar lo que leía, la protagonista de su libro estaba haciendo una miedica y entonces él estaba siendo un estúpido. Ella pensó que Patrick igual ya había confirmado su asistencia, por lo que espacio para ella había. Buscó un vestido y se recogió un poco el pelo, la joven se maquilló y le pidió al chofer de su padre que pasara por ella mientras se terminaba de arreglar.
Aurora
¿Siempre vas a ir?
Sé que no debí haber sido una cobardica y estoy de camino.