Allegra dibujó una sonrisa en los labios, había tenido un sueño bonito. ¡Hermoso! Un sueño donde Lucca, ella y su hijo eran felices. El corazón le dolió pues ese sueño era imposible de realizarse, o al menos lo sería mientras las mentiras siguieran siendo parte de su vida. Negó tratando de apartar ese pensamiento de su cabeza. Abrió los ojos y giró el rostro para encontrarse con el lugar de Lucca vacío, suspiró y miró la hora en el reloj sobre la mesa de noche. Se levantó de la cama con premura al darse cuenta de lo tarde que era. ¡Era tardísimo! Se dio una ducha rápida, se vistió y salió de su habitación. Volvió segundos más tarde por las llaves, las necesitaría para poder sacar su auto del estacionamiento de la clínica. Se olvidó de desayunar, ya compraría algo en la cafetería, pero a

