Minutos más tarde, nos encontramos acomodados en la cama. Estamos a una distancia prudente, sin embargo eso no impide que compartamos miradas de vez en cuando. Hay una conexión que no sé cómo explicar, pero ambos la sentimos. La película ha terminado desde hace rato, así que nos disponemos a bajar al living. Allí diviso al padre de Jackson que habla por teléfono. Al vernos se acerca hacia nosotros, aunque le he conocido y es muy amable, es inevitable no sentirme un poco nerviosa con su intimidante presencia. —¿Te vas? —pregunta. —Sí, es un poco tarde y mañana hay clases. —Ya, entiendo. Bueno, fue un placer conocerte Ava, espero volver a verte por aquí, eres bienvenida —estrecha su mano con la mía y le da un apretón suave. —Muchas gracias, el gusto es todo mío —respondo sincera. La

