Al pasar unos unos minutos conduciendo, llegamos a mi casa. Jason estacionó la camioneta, pero no apagó el motor.
- Cierra bien cuando entres…- el dijo las mismas palabras de la otra noche.
Algo me decía que lo invitara a pasar, mi mente me decía que no, que era un desconocido. Pero toda mi razón me decía que lo hiciera, el me había protegido, como me podría hacer daño ahora?
- Té gustaría pasar?- salió de mi boca sin poder resistirme- puedo ofrecerte agua.
El miro en dirección a la casa, luego a mi y me sonrió.
-De acuerdo…-sacó la llave del contacto y salimos de la camioneta.
Caminamos hasta la puerta, en silencio, comencé a sacar las llaves de mi mochila, pero se me cayeron al suelo. Jason fue mucho más rápido que yo y las levantó.
- Deja que te ayude…- el dijo mientras abría la puerta.
Entramos; yo me quitaba mis converse, mientras él cerraba la puerta detrás de él. Camine hacia la sala de estar y lo podía sentir a él caminar detrás de mi.
- Quieres tomar algo?- me detuve a mitad de camino.
- No, gracias… - el se detuvo a mirar las fotos familiares- estoy bien.
- Oye…- comencé a acercarme a él- lamento haber sido tan odiosa contigo el día que nos conocimos. Solo… no confiaba en ti, había algo que me decía que no lo hiciera.
- Y ahora?… - el me mira y hace un pausa- Confías en mi?
- Es difícil decirlo…- yo lo pensaba en mi mente. Confiaba en el?
- Bueno… me invitaste a entrar a tu casa- el me sonríe y camina hacia el sofá y se sienta- Pareces estar muy confiada, no?
-Tú me defendiste de Ryan, no me harías daño- sonó como una pregunta y en sus ojos brillaba la maldad.
- Tienes razón, yo te defendí de ese gusano- su sonrisa había desaparecido al hablar de Ryan, pero volvió a aparecer amenzante- Pero quizás lo hice, porque no quería que nadie más tuviera la oportunidad de hacer lo que yo quería…
El se levanta y camina hasta donde estoy yo de pie, con mi boca abierta. Ni siquiera puedo pensar con claridad. Por alguna razón no puedo dejar de sentirme atraída hacia el.
- Quizás yo quería ser quien te lastimara primero- el llego hasta donde mi y puso un cabello suelto detrás de mi oreja- No quería que otro se llevara el mérito.
- Estás mintiendo ahora- me siento nerviosa y mi cuerpo dice que corra, pero algo más me detiene- tu… no eres así.
- Tú no me conoces- su mirada ahora es de pura maldad- Solo crees conocerme, porque te ayude. Ese es tu problema, confías demasiado en las personas equivocadas.
El se aleja de mi y camina hasta la puerta de cristal que está en la cocina, se detiene allí y mira hacia afuera. Pareciera que puede ver en la total oscuridad qué hay afuera en el patio t*****o. Cuando se da la vuelta, me sonríe, pero no es amigable.
- Ahora debo irme- camina y pasa por mi lado hasta llegar a la puerta principal- No invites a nadie más, y creo que deberías asegurar bien las puertas esta noche.
Dice eso y sale de la casa, yo camino rápido hasta la puerta de la entrada y cierro con llave. Activo la alarma de la casa y me aseguro de que la puerta que da al patio esté bien cerrada. Subo a mi habitación y también cierro con llave, me acerco a mi ventana, para ver si Jason ya se ha marchado. Efectivamente, ya su camioneta no estaba allí, respiro hondo y me dejó caer en la cama.
Luego de estar unos minutos pensando en mi cama, porque Jason se había vuelto tan diferente a la primera vez que lo conocí. Solo deje ese pensamiento sin conclusión, con suerte y no lo volvería a ver. Me fui a dar un baño, y al salir me metí a la cama, estaba muy agotada. Mañana trabajaría algunas horas en la librería y aprovecharía para terminar algunos trabajos incompletos, de esa forma tendría el resto del fin de semana libre. Solía trabajar algunos días voluntariamente organizando libros. No me molestaba para nada hacerlo voluntariamente, me gustaba estar allí y podía aprovechar las ventajas que me daban; como quedarme hasta tarde haciendo mis tareas o tener acceso a libros que otros no tienen.
Esa noche no soñé nada, mi sueño fue completamente tranquilo. Me despertó el sonido de mi alarma, me levanto y doy un baño rápido. Me puse un pantalón corto que simulaba ser falda en la parte delantera, color verde, la convine con una camisa blanca. Me puse mis converse blancas y baje las escaleras para salir. Tomo mis cosas y una chaqueta de mezclilla que siempre dejo en el porche. Al abrir la puerta para salir, me encuentro con Vic, a punto de tocar.
- Buenos días, bombón- mira mi atuendo y levanta sus cejas- De quien queremos llamar la atención?
- De nadie- pongo mis ojos en blanco- me alegra que estes aquí.
- A mi también me alegra estar aquí- ella esta comiendo algunos gummies- quizás pueda descubrir a quien quieres t******r.
Señala mi pantalón peligrosamente corto y yo lo miro también. La verdad es que ahora dudaba de llevarlo puesto.
- Que? Se ve mal?- pregunto dudosa.
- Hablas en serio?- Vic me toma del brazo para que salga de la casa y cierra la puerta por mi- Solo a ti te pueden quedar bien esos shorts, además, pregunté porque que conozco. Se que te vistes así porque tratas de llamar la atención de alguien… o me equivoco?
Muy fácilmente podía mentirle y negarme, argumentar que solo era por el clima cálido. Pero era Vic, ella sabe cuando miento. Así que solo diría la verdad.
- Tienes razón- admití mientras subíamos a su auto.
- Creo que puedo adivinar quien es…- ella decía mientras se abrochaba el cinturón de seguridad- Es este chico misterioso que ha sido tu salvador en los últimos días, cierto? Como es que se llama? Jaime?
- Jason!- dige automáticamente cayendo en su juego.
- Lo sabía!- ella ahora tiene una sonrisa completa en su rostro- A donde vamos?
- A la biblioteca- dije yo de mal humor, pero disfrutando un poco porque sabía que ella detestaba pasar su tiempo libre allí.
- Eres insufrible- su sonrisa desapareció- solo tu pasas tus días libres entre libros.
Dijo eso, y emprendimos la marcha hacia la biblioteca. Con suerte me olvidaría de Jason y la misteriosa atracción que sentía hacia el, estando tan ocupada.