Cristina Fernández –Llego al imponente edificio de construcciones Díaz, dispuesta a rogar por la vida de Danielle, la recepcionista me ve de arriba abajo, de forma despectiva. –Buenas tardes, necesito hablar con el señor Roberto Díaz–Le informo –¿Tiene cita?.– –No, pero es de vida o muerte.– Le respondo a punto de llorar. –Lo siento señora, pero el presidente no ve a nadie, sin previa cita y la aprobación del mismo.– –No entiende, que alguien puede morir, si el no me atiende.– Le grito. –Señora tenga dignidad, el señor se hizo la vasectomía después que su esposa salió embarazada, así que el bebe no es de él.– –Yo no vengo a que se responsabilice de mi bebe, el tiene padre, no asuma cosas sin saber.– le reprendo –Vallase, el señor no la va a atender.– Dice limándose las uñas. El a

