Lilia. —Oye, Chris… —Jugué con mis dedos—. Ya que estamos en esto. ¿Puedo probarlo? Lo miré con timidez. Nunca me vi diciendo ese tipo de cosas, pero si se trataba de él, poco a poco la confianza aumentaba. Ambos estábamos desnudos sobre la cama, su m*****o erecto me llamaba de una forma nueva que quería experimentar. —¿Q-quieres usar tu boca? —Se sorprendió, sus labios temblaron. Asentí. —No me parece justo que tú me hayas hecho orales y hasta el día de hoy yo no te he hecho ninguno —Arrugué la boca. Tampoco era nada del otro mundo, ¿o sí? Él sonrió con ternura. —De acuerdo. Dejaré que tú domines esta noche —Se acomodó en la cama. Sus brazos quedaron detrás de su nuca, simulando ser la almohada. Me moví para quedar a la altura de su prominente m*****o que me hacía trag

