– A pesar de que el matrimonio no ha sido efectuado, Castiel y Cal se aparearon sin el consentimiento de mi hijo. – Mis ojos se abrieron sorprendidos y el alma se me cayó a los pies. Lancé una mirada rápida hacia Castiel, pero este miraba a su padre. Los ojos del hombre brillaban de una manera aterradora y pude notar que Castiel se encogió con ligereza. – Nos gustaría poder negociar sobre el asunto del casamiento y si es posible no realizarlo. Después de todo, Cal no es el primogénito y no creo que sea justo para él llevar está carga. – Mi corazón saltó dentro de mi pecho y sentí una oleada de enorme afecto hacia mi madre. Ella seguía con el semblante frío y sereno, y mis respetos hacia mamá aumentaron cuando Ferenc la miró con ese brillo espeluznante en los ojos. – Clarisse, cariño. ¿Per

