Capitulo cuarenta y uno: " Ten piedad... De mí " Una semana más y ya es un año- dijo con desdén Ed, le mire desde la cama y le sonreí; me lanzo el muñeco de peluche gigante que ellos me regalaron hace un par de meses con fuerza haciéndome fulminarlo con la mirada ¿Que te pasa?- me queje a él con molestia apartando el hermoso oso de peluche color crema, que tenía un lazo azul marino con nuestros apellidos celigrafeados en color n***o, Hilxman - Kingahan, alegaron que ese sería un hermoso apellido para nuestros hijos, yo solo me sonroje y sonreí. Mi piel se estremecía al recordar, todo lo bonito que hemos pasado estos meses así como lo malo que ha pasado Cada cosa simplemente era señal de que lo nuestro iba a funcionar, por qué intentar que funcione lo hacían todos. Pero hacer que funcion

