–Disculpe señorita, ¿Sabe si algún mánayer ya llegó?- preguntó Salomé con naturalidad y elegancia. –Ya se fueron todos hace media hora. – dijo la recepcionista. –¿Podría hacerme un favor?- preguntó Salomé. –Sí dígame en qué puedo ayudarles?- la recepcionista volvió a verme y casi me comía con la mirada. –Podría entregar este disco a alguno de los mánagers no importa quién sea!- dije y le entregué el disco, pero la muy descarada rozo su mano con la mía, sonreí de lado y quite mi mano.. Le sonreí y le guiñé un ojo y ella se puso colorada, le di mi número de teléfono para que se contactaran conmigo en dado caso de que a alguien le guste mi disco. Caminamos a la salida y los tres íbamos riendo, duramos tres horas esperando a alguien que ni siquiera conocíamos. Lleve a Salomé a una aud

