-- ¿estás bromeando verdad? Saqué de mis ojos las lágrimas más abundantes que podía fingir y comencé a llorar -- ¿Tú crees que te mentiría con algo así? Con la salud no se juega David, pero estoy muy feliz de que tú quieras casarte conmigo, por lo menos no moriré sola, no estaré sola en los últimos momentos de mi vida, gracias David gracias por estar en medio de mi soledad. - sabes olvidé que tenía que hablar con mi mamá de algunas cosas, este ya vuelvo-Él se dio media vuelta y prácticamente regresó corriendo al interior de la casa, yo comencé a reír a carcajada abierta hasta que mi corazón se comenzó a alterar lentamente, saqué de mi bolsa algunas pastillas y las tragué, son para mi presión arterial. - ¿Quieres un poco de agua?- mi apuesto vecino estaba detrás de mí, me giré y lo vi

