Capitulo 3

2186 Palabras
Violeta. Presente. . Salgo corriendo de la casa de Otto desesperada y con mucho miedo, salgo a la calle sacando mi celular del bolso temblando, porque le di una buena patada en sus partes después de que me dio una paliza y me pude defender, no sé qué pensó, ¿Qué me quedo callada?, eso quiere decir que en estos cinco años no me conoció para nada, ¿acaso no sabe quién me crío?, ¿cree que me crie con un hombre que habla?, noooo, mi papá va al muere, desde que era pequeña nos enseñó a defendernos y donde tenemos que golpear para poder salvarnos la vida, y se la di como me dijo, con todas mis fuerzas. —Amor. —PAPAAAA... PAPÁ VEN A BUSCARME POR FAVOR. —¿Viole, dónde estás? ¿Qué pasa?. —OTTO ME PEGÓ PAPÁ. —¿Dónde estás?. —Emmm... —miro hacia todos lados, no conozco nada, siempre vine en auto—. Espera, ahí veo un cartel con el nombre de la calle. —¿Saliste corriendo?. —Si, si me pegó y cuando le pegué salí corriendo, pa, estoy en la calle México a la altura quinientos. —Bien, dobla para la derecha y entra en la panadería que hay ahí. —Si, ahí la veo, no te tardes por favor, tengo miedo. —Estoy en camino amor, mantén la calma... Lo haces bien, estas haciendo lo que siempre te dije, no tengas miedo... —entro a la panadería jadeando y todos me miran. —Ya estoy dentro de la panadería. —Estoy a unas calles, voy lo mas rápido que puedo, hay mucho trafico. —¿Se encuentra bien señorita?. —sale un hombre del otro lado del mostrador—. ¿Necesita llamar a la policía?. —No no, ya viene mi papá, gracias. —Ya llamé a la policía, viene en camino. —Nooo, no se molesten, mi papá viene en camino. —¿Qué pasa Violeta?. —Los de la panadería llamaron a la policía y les dije que no era necesario. —Es necesario, cálmate hija. —Toma, un vaso de agua. —No gracias, estoy bien. —Tienes un gran golpe ahí. —veo a la puerta cuando entran dos policías. —Buenas tardes, recibimos un llamado. —Si, la chica esta en shock, llegó corriendo y esta lastimada. —Señorita. —Estoy bien, ya viene mi papá, no pasa nada. —Esta bien, ¿Qué le pasó?. —Nada, no me pasó nada. —corto la llamada con mi papá guardando el celu en la cartera. —Señorita, podemos ayudarla pero tiene que decirnos, tiene un golpe muy grande en la cara. —Mi novio... Mi novio me golpeó, pero ya viene mi papá. —Bien, ¿Dónde vive su novio?. —Emmm... Por aca cerca, ahora no recuerdo la dirección disculpe... Ya viene mi papá, enserio, viene en camino. —Lo entiendo señorita, pero nosotros vamos a hacer todo el procedimiento. —No lo entiende señor... —VIOLETAAA. —Papaaaa... —corro hacia él que estaba trabajando, mi tio Ignacio viene atrás con Mateo y Alejandra, lo abrazo por la cintura llorando—. Papiiiii. —me llega a levantar de lo fuerte que me aprieta. —Tranquila... Tranquila no pasa nada. —me sale el llanto acumulado—. Estoy aca amor, no pasa nada. —Pato, los oficiales. —Si, gracias por venir. —¿Usted es el padre señor?. —Si, es mi hija, yo me encargo desde ahora. —Si señor. —Bien, vamos... —voy con la cara enterrada en su pecho y sin dejar de llorar, nos subimos atrás del auto donde lo sigo abrazando—. Déjame verte la cara amor. —hipando me enderezo, mi tio va manejando—. Que hijo de puta... —del mentón me gira—. Mira como te dejó. —Quiero ir a casa, por favor. —Ya llegamos. —lo vuelvo a abrazar gimiendo de la rabia y vergüenza que siento—. Ahi viene mamá. —Violeta... —me bajo abrazándola—. Ay hija, ven, entremos asi te miro, si hay que llevarte al medico nos vamos enseguida. —¿Qué te traigo Marce?. —Una linterna necesito... —Lio me mira en silencio, estaba en la mesa con unos libros—. Lio, tráeme hielo en un paño. —Mira quién llama... —mi papá corta la llamada y viene alumbrándome la cara—. Mi Dios como tienes. —Alúmbrame el ojo Pato. —Todo lo que te duela nos dices. —Si Viole, a ver, dime si te duele. —mi mamá me toca y si, me duele muchísimo. —Si mami, me duele. —¿Acá?. —me revisa y lo mira a mi papá—. Vamos al hospital asi le hacen una placa. —Si, vamos... Lio vamos. En el hospital me hacen varios chequeos y me sacan fotos hasta en ropa interior con mi mamá presente porque no solo me golpeó la cara, me estaba dando golpes y no me podía defender, cuando tomó distancia para darme en la cara fue cuando pude darle la patada. Vamos a la comisaria donde trabaja mi papá a hacer la denuncia, y si, quiero que este lejísimo de mi el desgraciado, y doy todos los datos de él, porque yo, como buen tonta me sabia hasta la hora en la que nació, y él de mi nada. —Bien, ahora ve contándome como fue que pasó toda la situación. —mi tio me hace la denuncia a nombre de Alejandra porque dicen que pueden usar eso como que es una trampa, ella esta con nosotros haciéndome las preguntas porque graban también, pero mi tío anota todo. —Si, hace una semana le llegó un mensaje de una chica, le pregunté que pasaba y me dijo que era una histérica y no dije más nada, hoy de nuevo le manda un mensaje diciendo que quería verlo de nuevo y que lo extrañaba, le dije que terminábamos y se volvió loco, me comenzó a golpear y decir que no lo iba a dejar. —¿Solo ese golpe te dio?. —No, me comenzó a golpear y estaba confundida, nunca había actuado asi de violento, ósea, como dos veces me empujó y le dije que si me volvía a empujar lo iba a dejar estéril y lo hice, le di tan fuerte que dudo que tenga hijos. —terminamos con la entrevista y me siento avergonzada por como me veo, vi las fotos y tengo un ojo medio cerrado y la boca lastimada. —Permiso Jefe... Hay una pareja afuera buscando a Patricio. —Papá... —mi papá sale casi corriendo y yo atrás con mi mamá. —Patricio no... —Papá no vayas... POR FAVOR PAPÁ NOOOO. —PATOOOO. —me quedo parada cuando va directo a darle una trompada al papá de Otto que se va para atrás y mi papá le da otro golpe mas tirandolo, mi mamá se queda quieta hasta que la mamá de Otto lo agarra de atrás a mi papá. —ATRAS, ATRAS... —mi tio con Luis lo alejan a mi papá que esta como un perro rabioso, uno de los nuevos corren al papá de Otto y Ale a mi mamá sola. —¡SUELTAMEEEE!. —Papaaaa. —voy corriendo hacia él, me paro adelante llorando—. Papá basta por favor, quiero ir a casa. —Si, ya... —se para jadeando, me envuelve de los hombros, cierro los ojos llorando—. Marcela vamos a casa, si me hacen una denuncia tómenla y me la envían a mi casa, vamos. —en casa me siento en el sillón sin dejar de llorar donde mis papás discuten—. No Marcela, no... —No podía no hacer nada Patricio. —Era cosa mía. —¿Tuya?, Violeta es hija de los dos, no es solo cosa tuya, tienes que entender eso. —Papi, mami ya... —la miran a Mora—. Viole no deja de llorar, paren por favor. —mi papá se sienta fregandose la frente y mi mamá viene conmigo. —Perdón por todo esto, no quiero que peleen. —Calma hija, para de llorar un poco Violeta. —me apoyo en su pecho llorando aun mas, de atrás siento a mi papá cuando el peso me empuja—. Todo esta bien hija, estas con nosotros y vamos a cuidarte. —Esta bien que llores, pero no por estar preocupada por nosotros hija. —me giro un poco viéndolo—. Es nuestro deber cuidarte. —Pero ahora los van a denunciar papi. —No pasa nada. —se para yendo a la puerta, intento acomodarme el pelo cuando veo entrar a Enrique con Israel atrás—. Pasa amigo, asi esta la cosa. —Sácate esa remera enseguida, esta llena de sangre. —Mia no. —Eso lo sabemos todos. —la tira a uno de los sillones libres—. Necesito una copia de la declaración, ahi me tenían que llamar. —Israel me mira serio dándome vergüenza—. Vamos a hacer todo de nuevo, Violeta. —se sienta frente a mi viendo todos mis magullones—. Lo siento mucho, no me esperé jamás verte asi. —Yo tampoco me lo esperaba. —Necesito que me cuentes todo Violeta, ya lo hiciste pero lo necesito, asi tomo nota, y quiero que quede claro que voy hasta al final aunque después te arrepientas y vuelvas con él. —No voy a volver. —No lo va a hacer. —mi mamá asiente enseguida—. No nos vamos a arrepentir. —Bien, comencemos y tu me das tu declaración Pato y después Marcela. —me saca unas fotos que dicen son de él y su trabajo, Israel toma nota de todo y me dejan ir a bañar. —Viole, te dejo en la cama el pijama. —Gracias Mori. —en mi habitación con Mora sentada en la cama me ve desnuda donde no tenemos vergüenza, pero mira mis moretones. —¡Como te golpeó Violeta!. —Estoy comenzando a sentir los dolores. —¿Te dieron algo en el hospital?. —Si, le voy a decir a mamá si puedo tomar. —bajamos las dos viendo a Lio, mi tia, mis primos e Israel que no deja de verme. —Violeee. —la abrazo a mi tia cerrando los ojos—. ¡Oh mi nena!. —Estoy bien tia, de verdad. —Si. —llora acariciando mi pelo y me hace llorar—. Ven, te preparé un té asi te relajas un poco. —Viole. —Hola Gemmi. —saludo a todos y me siento a tomar el té—. ¿Dónde están todos?. —Están hablando en privado, mi papá no me dejó entrar. —¿Estudias para abogado?. —Si, quiero hacer lo que hace mi papá, ayudar a las personas. —miro la taza en silencio—. Mas vergüenza tiene que tener él por golpear a una dama, y sus papás se lo merecen por no saber educar a un verdadero hombre. —Eso es verdad. —Isra vamos hijo. —Si. —me paro a despedirlos. —Descansa un poco, mañana vengo y volvemos a tomar la declaración, con el correr de los días vas a recordar mas cosas. —no digo nada con que no quiero recordar nada mas—. Amigo, calma amigo, tu hija te necesita. —Gracias por venir. —me vuelvo a sentar con Gaia que esta a mi lado y acaricia mi cabeza corriéndome el pelo. —¿Me haces unas trenzas Gaia?. —Si, te hago con cuidado. —mi mamá viene conmigo con la cara hinchada del llanto y cansancio sufrido hace unas horas. —Mami cálmate. —Te veo la cara y no me puedo calmar. —me da risa pero no puedo. —En unos días voy a mejorar, no fue nada para que quede deforme. —mi papá se sienta sin remera y cargando los codos en la mesa tapándose la cara. —Chicos, voy a cocinar asi comemos. —Mora va con mi papá abrazándolo de atrás y Lio se sienta al lado. —Ya pasó todo papi. —Lio acaricia su brazo—. Ahora baja el enojo asi no piensas con odio. —No puedo hijo, no puedo. —Estamos todos en casa papi. —lo mira a Lio en silencio—. No pasó a mayores, pero va a pasar si sigues asi. —Llegó la tia Jose. —Abre hija por favor. —Mora le da unos besos en la cara y va a abrir. —Bueno, ya estoy un poco calmada, ve a darte un baño pa, estas con sangre en todos lados. —Vamos amor, bajamos mas calmados para los nenes. —Si. —viene hacia mi dándome un beso en la frente—. Te amo hija. —Yo tambien papi. . .
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