—¿Perdona? Nosotras no hemos hecho nada —Amara se notaba molesta, pensaba que la culpa había sido de él por sacar un arma. —Cálmate Amara no es necesario alterarse —se interpone entre ella y el ruso para no abrir paso a una discusión mayor. —Solo estoy defendiéndonos —le dice Amara a Christina. —Tendrán que ir conmigo —ordena el ruso. —No iremos a ningún lado contigo pervertido asqueroso —Amara se aferra a Christina para protegerla. —Eso suena muy mal viniendo de una jovencita tan linda como tú —el ruso se ríe. —me duele en el alma, en serio y más aún cuando las he salvado dos veces en el mismo día, eso debe ser un récord. —Vaya suerte la de nosotras —dice sarcásticamente. —Mi amiga y yo lo sentimos mucho, pero tenemos asuntos pendientes y el tiempo es oro para nosotras —

