—No recuerdo haberme divertido en tanto tiempo —su sonrisa era sincera. —Eres muy amargado, tienes que sonreír la vida es una sola y morir feliz es mejor que morir amargado y triste —le dice Amara. —Es un buen consejo no me olvidaré jamás de él, por favor despídeme de tus padres y dales las gracias de mí parte. —Eso haré, ¿Estás seguro de irte? Es muy tarde —la noche se había hecho más y más espesa. —¿Acaso quieres que me quede? —levanta una ceja. —No decía eso, pero... de hecho eso fue lo que se entendió —se retracta. —Eso entendí yo, pero tranquila estaré bien, tengo mis métodos para cuidarme solo —se toca el costado de la cintura haciéndole saber que va armado. —De hecho, cualquiera que se interponga en tú camino deberá tener cuidado, pero aun así cuídate y déjame decirt

