Ese mismo día regresó a casa, tan cansado que no avisó a nadie para que le fuesen a buscar y simplemente se dirigió en taxi a su departamento. A penas llegó y tocó la cama se quedó dormido de lo exhausto que estaba, hasta que la alarma sonó y ya eran las 8: 30a.m de la mañana. —Siento como si me hubiesen dado una golpiza —se dice mientras miraba al techo dudoso de levantarse de la cama. —supongo que le debo una explicación a los Leone y a Christina así que lo mejor será que lo piense bien antes de decir algo. De repente el timbre empieza a sonar. Le sorprende que alguien le vaya a buscar así que se levanta de la cama y saca un arma del cajón de al lado de la mesa de dormir, la pone en su espalda y se dirige a la puerta. —Supongo que no eres de FedEx —advierte con sarcasmo. —Soy A

