Sentado en el cómodo asiento de copiloto del bonito auto deportivo de Caden, Maison finalmente comprendía las palabras de Theron al describir a su hermano mayor como alguien intimidante. No es que el hombre se esforzara en serlo dándole miradas feas y haciendo comentarios incómodos, no. Era como si la silenciosa forma de ser de Caden, su simple presencia, colocaba una presión en el ambiente y en uno que le terminaba dando ese aire y apariencia intimidante. Pero en sí, el hombre no había dicho o hecho nada realmente. —¿Qué es lo que está sucediendo con Theron? ¿Por qué dijiste que está en problemas? —cuestiono Maison finalmente. Simplemente sin soportar mantener ese ahogante silencio donde la presión por saber qué estaba ocurriendo le atormentaba. —Es su lobo —anunció el contrario—. No

