Después de la sección de sexo, pude concluir que es buen amante, él estaba más que complacido y cansado y yo estaba tranquila.
—Tú y yo ahora… ¿Qué somos? —Dije la frase más pendeja para pues, pendejear.
—Pues… —dijo nervioso.
—Si quieres que seamos amigos con derecho no me importa, eres bueno en la cama. —Lo mire riéndome.
—Gracias al cielo, ya me habías asustado —Suspiró. —Bueno. Seguiré buscándote, eres increíble. Una diosa en la cama y muy insaciable.
Ya tenía una pequeña ventana de oportunidad, así que solo quedaba explorar esta casa en la madrugada. Ya empezaría la misión de exploración.
—Eres muy halagador Andrey. ¿No crees que vamos muy rápido?
—Quise cogerte desde que te vi toda mojada en el balneario. Espero que tu novio no se enoje. —Sonrió maliciosamente
—El brayan y yo nos dejamos, ya sabes, típico de ellos. —Me reí. —Los hombres de calle.
—Yo soy diferente.
—No lo sé, el último que me dijo eso hizo exactamente lo mismo.
—Mira a quien te buscas, aunque yo fui quien te busqué. —Me besó.
Después de nuestra segunda sección de amor, tenía que irme, ya estaba anocheciendo y tengo que establecer una coartada.
—En serio tienes que irte –dijo con pena.
—¿Qué tal si cenamos mañana? Así tendrás otra excusa para verme y yo estaré mejor vestida. —propuse.
—Sin ropa te ves excelente pero… si, mañana nos vemos chiquita. –Se despidió de mí. —Dante, llévala a su casa. Y toma esto.
Era un celular, interesante.
—Te llamaré cada que pueda.
Asentí y pues que debería de hacer ahora.
Dante apareció y pues lo seguí hasta el auto, me monté en el y pronto empecé a maquinar como lo haría. En lo que iba dante manejando me di cuenta de que el maneja bastante rápido y llegamos en un santiamén al pueblo. Ahí en el parque estaba la chica de esta mañana esperándome.
¡Se me estaba olvidando joder!
Dante me llevó a mi casa según las indicaciones, pero se veía nervioso, al parecer quería preguntarme algo. Aunque pude deducir que es, obviamente es por Scarlette.
—Ella está ahí, puedes pasar —Le animé.
Y así fue, cuando entre, aunque Scarlette estaba en ropa interior viendo películas, ella se sobresaltó y saltó encima de Dante.
Pobre Dante, lo que tiene que aguantar.
Sin que me vieran, me cambie rápidamente con un vestido cómodo para ver a mi cita de esta noche, no puedo dejar esperando a Ashley.
—Chicos, ya me voy, tienen la casa para ustedes —Dije mirándolos que se estaban comiendo a besos en el sofá.
—¿A dónde vas? —Dijo Scarlette cuando se dignó a mirar.
—A comprar algunas cosas para comer mañana —Le guiñe un ojo a Dante, este me sonrió. —Vendré un poco tarde.
Salí de una vez y deje que estuvieran haciendo lo que estén haciendo pues, que no jodan.
¡Coño joder que llego tarde!
¿Haz visto a un vampiro llegar tarde? ¿No? ¡pues que desastre seré la primera!
Use un poco de mi supervelocidad en cuanto estuve sola y llegue, 5 minutos tarde, pero llegué. Ahí estaba Ashley, con su vestido color beige, un peinado todo sencillo, una tez muy envidiable.
Fue un flechazo a mi corazón desde que la vi.
—Ahí estas… —Dijo en cuanto sintió mi presencia. —Pensé que serias puntual.
—Solo fueron 5 minutos, no fue toda la vida —dije riéndome —Perdóname.
—Bueno —Suspiro —¿Y que haremos? Me invitaste aquí, así que te oigo. —Dijo cansada.
—Ya, tranquila. Te compensare con lo que pidas, literalmente. —Dije nerviosa.
Bueno, esta cita la verdad, no le pondré mucho interés. Ya que pues, tengo trabajo que hacer. Ashley es muy linda la verdad. Ella me pidió que fuéramos a comer a un comedor y así fuimos, caminamos en un parque, hablamos de cosas pendejas, pero justo avanzaba la noche y ya casi eran las 9. Nos sentamos en los columpios de los niños y ahí, empezamos a hablar.
Ahora sí le puse más atención, ya que como todavía hay una noche por delante, es mejor disfrutarla.
—¿Quién eres? —Dijo de repente
—¿A que viene esa pregunta? —Dije sorprendida.
—Conozco a todo el pueblo y a ti no te he visto, eres un enigma para mi —Me miró con detenimiento. —Vienes y me invitas a salir sin conocerme, es todavía más extraño.
—Quizás no debes aceptar visitas de extraños, quien sabe —Me reí.
—Ah, no sé, en fin. —Se rio —Me caes bien.
—Soy Valeria, de 23 años y pues, tú también me caes bien —La miré a los ojos.
—Valeria… ese nombre estará conmigo desde ahora —Me miro también a los ojos. —Me siento muy cómoda contigo.
Ambas sonreímos al mismo tiempo y no pude evitar que mi corazón latiera rápidamente. La llevé a su casa y ahí mismo, me fui para la mía, estaban muy cerca. Creo que la visitare de vez en cuando.
Después de mi cita, no pude evitar estar pensativa un momento. La forma en la que actuó es un poco tonta pero ¿Cuál es mi objetivo ante todo esto? ¿Solo es hacer la misión y ya está? De igual forma, no sabia que responder o que hacer… creo que es una pregunta que se responde mas adelante. Llego a casa y veo que Scarlette esta sola en el sofá sonriendo. Me hace gracia, noto que Dante se ha ido y bueno, veo que tuvo un buen momento.
—Tenemos una misión hoy ¿Estas lista? —Dije llegando a su lado.
—¿Qué? ¿Tan rápido? —Dijo sorprendida —Pensé que actuaríamos lentamente.
—No hay tiempo que perder, haremos un reconocimiento de zona primero, y ya se donde empezar. —Dije segura de lo que decía.
—Primero ¿Qué vamos a investigar?
—La casa de estar de Andrey. Si está mucho tiempo aquí es posible que tenga una que otra cosa que lo pueda incriminar. —Dije sentándome y mirándola fijamente.
—Si fueras un mafioso ¿En dónde ocultarías todas tus fechorías? —Dijo pensativa.
—Para que ocultarlas, si bien puedes mostrar todo lo que haces para mostrar poderío —me levanté y me cambié de ropa rápidamente.
—Puede que tengas razón. ¿Usaremos los trajes negros?
—Si, serán útiles. —Le arroje el de ella.
—Y yo que pensaba pasar un buen rato durmiendo —Se río —A todo esto ¿Cómo conseguiste esa información de la casa?
—Tengo mis métodos —Me reí.
—¿Ya te acostaste con el? —dijo sorprendida.
—Ya tú te cogiste a su guardia, no te parezca raro que ya lo hice. —dije suspirando.
—Dante será un buen aliado de nosotras ya verás —Me guiño el ojo
—Solo tenemos tres días en este pueblo y mira que hemos conseguido—Me reí.
Nos preparamos para el asalto. Esta noche tendríamos que rastrear todo. Esperamos a que sean las 2am, en esta hora justo siendo un martes es propio de que no haiga personas en la calle.
Corrimos a toda velocidad, procurando que nuestras vestimentas pegadas nos hagan pasar desapercibidas. Me amarré el cabello y Scarlette hizo lo mismo.
La guíe hasta la ruta de la casa y vimos que estaba todo apagado entonces decidimos entrar cautelosamente. La casa a simple vista no era captada ya que estaba entre árboles y matorrales. Todo estaba oscuro, de seguro él tendrá un sistema de seguridad buenísimo. decimos primero revisar el jardín procurando que no haya ninguna trampa.
Viendo que no había nada de trampas decidimos dividirnos para revisar la casa cuidadosamente. Ahí nos dimos cuenta de que había varios guardias custodiando la casa. Nuestra agilidad nos dio más ventaja y nos infiltramos dentro de la primera planta.
En esta solo estaba el comedor la cocina y un baño no encontramos nada más, así que subimos a la habitación de la segunda planta y en esta lo que había eran varios papeles regados por el pasillo.
Los papeles indicaban que era acerca de retiros de dinero sumamente grandes aunque esto no sea una gran evidencia debemos de coleccionarlo.
—Bien, una cosa más que revisar —Dije susurrando, doblando el papel para posteriormente entrarlo en mi pantalón.
—¿No has encontrado nada? —Dijo Scarlette llegando a mi lado.
—Solo unos papeles, ¿Qué encontraste tu?
—Bueno, Andrey dormía plácidamente en su cama, tomé muestras de su huellas dactilares y su celular —Dijo pasándome las cosas.
—Brillante —La felicite —¿Trajiste una memoria para copiar todo lo del teléfono?
—Creo que la he dejado —Dijo apenada.
—No importa, lo traeré nuevamente —Dije echando todo en mi bolsillo.
Nos fuimos rápidamente a velocidad de la luz. Es claro que esta casa tiene pocas cosas de él. Pero analizar esto es mejor que nada. Empecé a copiar toda la información del teléfono a mi PC dedicada especialmente a este tipo de cosas. Una cosa es segura, tengo que llevar ese celular antes del amanecer. Apenas son aun las dos, pero el proceso es lento, pero preciso para la base de datos. Estoy un poco nerviosa la verdad, pero veremos que sucede.
En esto recibo una llamada en mi otro celular, es de Vicente.
—Estoy llegando a dominicana, ¿En dónde están localizadas? —Su voz no se oía muy animada que digamos.
—¿Te acuerdas de taita? Estamos en su casa, en la misma dirección solo que Jhosep se dedicó a remodelar todo. —Dije respondiendo seriamente.
—Necesito llevar esa misión a fondo con ustedes. —dijo y colgó.
Ah… ¿Okay?
—¿Por qué Vicente no está contento? —Dijo Scarlette.
Ella había escuchado esta conversación. Oh rayos.
—No tengo idea, pero de que viene para acá, viene. —Suspire nerviosa.
—Ojalá no sea nada malo —También suspiro —Mira, ya esta completo, lleva el celular rápidamente antes de que se dé cuenta.
Tomé el celular y me despedí rápidamente de Scarlette. Corrí lo más rápido que pude y llegué a la casa de él. Ahí, el celular empezó a sonar rápidamente lo puse en silencio, Andrey se había levantado.
—¿Quién coño tiene mi celular? —Lo oí vociferar.
En solo milisegundos, aproveche que salió al baño y deje su celular debajo de la cama, haciendo como que se había caído. Me asegure de que él se haya recibido el celular y después de que vi su cara de confusión, me aleje lo más rápido posible.
Todo fue absolutamente rápido, no quería que descubriera todo a la primera. Suerte que tengo la velocidad de un rayo. En menos de dos minutos, ya estaba en la casa otra vez.
—¿Tan rápido? —Dijo sorprendida Scarlette.
—Tenia que serlo ¿no? —Me reí.
—Se supone que debes de ser la más rápida —Dijo Vicente a nuestra espalda.
Espera ¿Vicente?
¿Cómo? ¿Cuándo?
—Casi y te alcanzaba de camino, pero fuiste más rápida que yo —Dijo sentándose.
Scarlette y yo estábamos en shock por su gran y repentina llegada, lo esperaba aquí mas o menos en una hora.
—Hola Vicente… ¿Qué carajos haces aquí? —Dijo Scarlette. —Se supone que venias en máximo una hora, no antes.
—Pues sí, pero necesitaba urgentemente jugar ajedrez contigo, Danna.
—¿Conmigo? ¿Qué pasa conmigo? —Dije sorprendida.
—Nada, no te preocupes. ¿me acompañarías a subir las montañas de la sierra de Bahoruco? Quiero jugar ajedrez contigo antes del amanecer.
—¿dejaremos a Scarlette sola con lo que acabamos de investigar? —Dije mirando a Scarlette.
—Tranquila, ella se encarga ¿No es cierto? —Vicente miro a Scarlette.
—Oh si, claro. Ustedes vayan. Los espero al amanecer.
Nos despedimos de Scarlette y corrimos hacia las montañas de Bahoruco. Eran unas montañas super enorme que aunque aparentemente parecen áridas, poseen aun de las aguas mágicas que alguna vez fueron de mis abuelos. Localizado en el suroeste de la República Dominicana, la Sierra de Bahoruco constituye uno de los lugares más interesantes desde el punto de vista del turismo ecológico. Tiene una gran variedad de tipos de vegetación entre la que se puede encontrar desde bosque seco hasta bosque húmedo. Lo convirtieron en parque nacional, pero no lo aprovechan, que puedo decir al respecto.
Vicente y yo vamos en silencio a pesar de todo, se ha traído su maleta de ajedrez y bueno, con esto viene a significar una cosa: tiene que hablar algo muy importante conmigo o tiene que hacerme una fuerte corrección.
Mayormente es la segunda.
Llegamos a una zona en la cima, que es super llana y con una suave brisa, aunque un poco fuerte, en la madrugada. Desde esta perspectiva los pueblos se ven pequeños, como pequeñas lucecitas.
La luz de la luna llena esta alumbrando tenuemente, pero gracias a los entrenamientos de Vicente, estamos adaptados a la extrema oscuridad.
Se puede decir que tenemos visión nocturna.
Yo cargué dos piedras enormes y las ubiqué en frentes específicos luego puse una tercera piedra lisa en medio para jugar.
Debido a la cara inexpresiva de Vicente no sé qué esperar. Aunque todo lo que viene de parte de él, me pone débil. Ya que me presiono bastante para dar lo mejor de mí.
—Vamos a sentarnos y jugar una buena partida. ¿Qué te parece? —Dijo Vicente invitándome a jugar.
Me senté y lo miré fijamente a los ojos.
—Te enseñare a hacer jaque mate a la primera —Dijo sacando las fichas, estas eran de color plateado y color plateado oscuro. —¿Qué color eliges?
—n***o, por favor —Dije segura porque al elegir este color tienes un poco de ventaja sobre tu oponente.
—No existe fórmula mágica para ganar en ajedrez. Aun así, te daré 6 consejos de cómo ganar una partida de ajedrez: El objetivo principal que has de tener en cuenta es hacer jaque mate a tu rival. El jaque mate se produce cuando el rey está atacado por una pieza rival y no tiene manera de escapar. En este punto, la partida se ha acabado. Aun así, has de tener en cuenta que el jaque mate no se produce sin antes realizar una preparación previa. —Dijo Vicente poniéndose unos guantes y poniendo delicadamente las fichas blancas —Ordena tu equipo.
Agarré una ficha y esta cuando la toque sentí como mis sentidos reaccionaban rápidamente a ella. Era como lava ardiente en un volcán en erupción, era un maldito dolor insoportable.
—¡AHHH! ¿Qué COÑO TIENEN ESTAS FICHAS? —Grité de dolor.
—Si no aguantas esto, ¿Cómo sabre que estas lista para una misión como esta? —Dijo Vicente acomodando mis fichas. —Es dióxido de plata concentrado en todas estas piezas. Quiero que aprendas a mantener el control en momentos extremos.
Suspiré y traté de mantener la calma, Vicente me iba a enseñar algo importante.
—Okay, juguemos —Dije cuando ví mi mano ya sanada.
—El primer paso es hacer buenas jugadas de apertura. El objetivo de tus primeras jugadas ha de ser tener el control del centro. La parte más importante de un tablero de ajedrez es el centro. Si lo puedes controlar con tus piezas y peones, serás capaz de tener el control sobre la partida. —Dijo quitándose sus guantes y haciendo una rápida jugada, haciendo lo que decía.
Yo moví un peón rápidamente porque esto me quemaba, literalmente. No sé cómo Vicente dominó esto.
—2. No entregues tus piezas libremente. Intercambiar piezas es un proceso normal en ajedrez. Aun así, has de tener en cuenta que estas piezas sean del mismo valor. Muchos jugadores pierden porque entregan sus peones y piezas a cambio de muy poco o incluso nada. Por otro lado, has de intentar capturar todo el material que puedas de tu rival. —Dijo avanzando su otro peón.
Yo avance otro.
—3. Coloca tus piezas en buenas casillas. Antes de lanzarte al ataque del rey rival, necesitarás colocar tus piezas en posición de ataque. Esto significa que lo que quieres es tener a tus piezas activas y que estas tengan muchas opciones. —Dijo sacando su alfil.
—Los peones son excelentes para controlar casillas; a los caballos les gusta estar en el centro; a los alfiles les encantan las largas diagonales; las torres prefieren estar alineadas en el centro o en columnas abiertas mientras que la dama ha de estar siempre lista para entrar en acción. —dije recordando cómo se juega esto.
Saqué mi caballo, listo para luchar.
—4. Coordina un ataque al rey rival. Normalmente, no podrás hacer jaque mate al rey rival con solo una pieza. Para ello, tendrás que coordinar varias piezas para lograr tu objetivo. Lo más común es dar jaque al rey rival con una pieza y con otra defender a la pieza que da jaque para que esta no pueda ser capturada. Incluso, habrá veces que necesitarás más piezas para romper la defensa rival y conseguir dar jaque mate. —dijo moviendo un caballo cerca de su alfil.
Di otra jugada rápida, pero las quemaduras no me dejaban pensar. No sabía que podía ser dejo ante la plata concentrada.
—5. Vigila la seguridad de tu rey. Algunas veces, los jugadores se obsesionan tanto con el rey rival que se olvidan del suyo propio. ¡Recuerda que el otro jugador también querrá atacar a tu rey! Asegúrate de analizar todas las amenazas creadas por las jugadas de tu rival. —Dijo moviendo un peón aleatorio.
Yo le moví el caballo tratando de hacerle jaque al rey, sin éxito.
—6. Respeta siempre a tu rival. Independientemente de que ganes o pierdas, felicita siempre a tu rival por la partida. Ganar y perder son partes del juego. Incluso los mejores jugadores del mundo pierden muchas veces. —dijo haciéndome jaque mate con un simple caballo y el alfil. —Jaque mate, buen juego —sonrió. —Recuerda siempre ser amable y educado cuando todo acabe y reflexiona acerca de tus errores y de como podrás hacerlo mejor la siguiente vez.
—Fue un buen juego Vicente, ¿pero que me quieres decir?
—La cuestión es que estás actuando mal. Tienes que analizar correctamente con quién estás lidiando. Andrey Montoya no es una misión más.
—¡Lo tengo en claro eso! —protesté.
—No todo es sexo Danna Caicedo. Tienes que llegarle con estrategias. Quien dice que no puedes sacarle la información de una. Pero es que el fue entrenado por un viejo amigo mío.
—¿De quién estamos hablando? —dije curiosa.
—Es una vieja persona, ya para este momento creo que está muerto. Andrey Montoya aprendió de él muchas cosas, de las que ahora no tengo conocimiento. Pero estaré al tanto analizándolo, para entrenarte como debe de ser.
—¿Y a los otros? ¿Los dejaras afuera en esto? —me levanté de la piedra y lo mire fijamente.
—No pero… tu eres la más ágil de las 4, se me hace mas fácil entrenarte porque eres la líder y los guiaras por el camino correcto. —se levanto y me miró fijamente.
—Oh vaya, ahora hay tantas cosas que analizar y apenas entiendo que estoy en una misión. —me reí.
—Enfoca tu mente y domina tus sentimientos. Y sobre todo, no te enamores de él. Recuerda que tú único fallo es el de no controlar tus emociones.
—Estoy trabajando en eso, no te preocupes —dije sería.
—Okay, estoy más tranquilo con ello. Ahora enfoca tu vista a la luna. —dijo desviando mi mirada hacia esta.
La luna estaba brillante a esta altura y lentamente, estaba en la cumbre del cielo.
—La Sierra de Bahoruco no solo contiene grandes riquezas naturales, sino que además fue el lugar donde el Cacique Enriquillo se sublevó en contra de los españoles para luchar por la liberación de su r**a, el primer grito de libertad en américa. Nuestros antepasados eran personas fuertes y guerreras. Aunque hoy en día somos mezclas de tantas culturas, no hay que olvidar a nuestra sangre taina olvidada. —Dijo Vicente con su voz seria y a la vez pacífica.
—Yo no lo hubiera dicho mejor —lo halague.
—Vámonos, necesitamos investigar sus pruebas.