MARKUS –¿Y sus controles? – pregunté mientras caminaba hacía una cafetería. –¡Ay por Dios! Ya te dije que todo bien, Markus– escuché como Maya soltaba un bufido. –Prometiste tenerme al tanto de todo– le recordé. Por primera vez en la vida me había sentido tan mal por no estar ahí en casa para celebrar navidad. Se habían reunido todos; mientras que yo me pasaba toda la noche bebiendo de coraje al no estar ahí. –Lo sé, pero ella está bien, se sabe cuidar y su barriga está enorme– comentó. Dios, Gabriela estaba a nada de dar a luz y eso me tenía nervioso. –Me lo imagino, vi las fotos que subió a su perfil– entré en la cafetería donde Nora, quien iba a tener el cargo de gerente me estaba esperando. –¡Ese día estaba hermosa! Hubieses alucinado si la veías. –Lo hice, aunque solo l

