Siempre hay un choque, un cambio de visión que proviene de nuestras propias acciones. Muchas veces las cargas que llevamos nos mantienen anclados a lugares en los que no nos sentimos muy cómodos, pero no podemos cambiar porque no podemos movernos. Habrá momentos en los que pienses que puedes evadirlo aunque si no lo enfrentas, regresará a ti cuando menos te lo esperes de una forma no resultará agradable; porque esa es la situación con las responsabilidades son tuyas aunque no quieras asumirlas y te perseguirán eternamente. No hay pasos atrás, no hay arrepentimientos no habrá cambios hasta que seas tú quien asuma para poder adaptarte. Ese proceso es uno los más difíciles a los que nos podemos enfrentar. Cristian estaba más feliz de lo que se había sentido jamás, luego de que Jesús llevara

