Lenin abrazaba con fuerza a Cayden. Tenía miedo, no sabía si aquella energía era suficiente para volver a unirse con él. Estaba acostada al lado del joven y lo abrazaba mientras aquella energía emanaba de su cuerpo y se introducía en Cayden por los poros de su piel. Contemplaba su rostro que poco a poco volvía a tener color. Tomó su mano izquierda, entrelazó sus dedos y le dio varios besos a la unión. —Cayden… —balbuceó—, por favor, vuelve conmigo. Por favor, me lo prometiste. Lenin comenzó a llorar al recordar la imagen de Cayden lleno de sangre en el pasillo. Lo abrazó con mucha más fuerza mientras dejaba salir los sollozos. En la puerta de la habitación, Eliot se detuvo en el marco al ver a su hermana sollozando. Recordó que meses atrás él estuvo en la misma situación cuando la
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