Azúl —Sabes cuales son los limites— dije en advertencia, claro que le iba a dar mi virginidad, sabía que el era mi hombre, pero no en ese momento, debía ser especial, no en auto todos lujuriosos. —Claro que lo sé cariño, no haría nada que no quisieras y respeto tu decisión de esperar hasta que estés listo— dijo acariciando mi mejilla— pero eso no va a quitar que te haga sentir placer de mil maneras diferentes— agregó antes de agarra mi polla erecta con una de sus manos para empezar a acariciarla de arriba a bajo. Y con eso ya no pude pensar, el me estaba llevando con su mano al cielo, no me imaginaba como seria si me metiera su pene y el solo hecho de pensarlo he imaginar como podría ser la primera vez me estaba llevando al éxtasis. —Un poco más rápido— exigí entre jadeos y gemidos los

