Azúl
Al despertar me duché y me coloqué un pantalón rasgado con una playera blanca arriba una chaqueta de mezclilla azul.
Me a perfumé y me arreglé un poco el cabello.
Cuando estuve listo bajé a tomar desayuno en el restaurante del hotel.
Ordené un capuchino con una media luna y me senté en una mesa cerca de la ventana.
Siempre busco una mesa cerca de las ventanas, me gusta que allá harta luminosidad.
Tomé mi desayuno tranquilo, para eso ya eran las 8:40.
Cuando termine volví a la habitación y llamé a mamá.
Llamada.
—Hola? Hijo? Cómo estás? Dónde estás? Por qué faltaste a la cena? Estamos muy preocupados.
—Hola madre, no te preocupes, pasó algo y tuve que salir del país, ahora... Estoy en mi cuarto de hotel en Las Vegas.
—¡¿En Las Vegas?! Que estás haciendo allá?
—Un fiscal de acá me llamó y me dijo que tenía que venir urgente, me mandaron a llamar y no solo a mí, casualmente a otra persona Ariel Flores.
—¿Ariel Flores? Tu sabes quién es él?
—Si mamá, un exitoso empresario de Italia, para ser específicos el más famoso y millonario de Italia.
—Y para que los mandaron a llamar a los Dos?
—Pasa, que nos robaron a los dos los documentos y no solo eso, la pareja de delincuentes que nos robaron los documentos viajaron a Las Vegas y se casaron... Con nuestros documentos!— exclamé histérico.
—Que?! No me digas... Eso...eso significa que están casados?
—Si mamá, estamos legalmente casados, intentaron anularlo pero se perdieron unos papeles importantes y sin ellos no podemos anular nada.
—Por Dios! Y que va a pasar ahora?
—El fiscal dijo que están en búsqueda de los papeles y mientras tanto debemos permanecer aquí.
—Y si no aparecen Azul?
—Por Dios mamá, no ayudas.
—Lo siento, pero también tienes que ser realista.
—Lo se, pero no quiero tentar al destino.
—Se lo dirás a papá?
—No, por ahora no, se lo tomara muy mal.
—Si también lo creo.
Tocan la puerta.
—Mamá debo colgar, adiós te quiero.
—Yo también hijo, hablamos.
Fin de la llamada.
Fui a abrir la puerta.
—Hola— dijo Ariel con una sonrisa, se veía muy bien.
—Hola— respondí a su saludo también sonriendo.
—¿Ya desayunaste?— preguntó.
—Si, hace un rato— respondí.
—Entonces, nos vamos?
—Si.
—Bien, que comience el juego— alzó su mano, la tomé y él entrelazó nuestros dedos, se sentía raro, hace mucho tiempo que no tenía este tipo de contacto con alguien.
Bajamos y pedimos un Uber, no tardó en llegar, lo convencí de que fuéramos a la playa, que mejor lugar para que nos vieran y creyeran que éramos el más feliz reciente matrimonio.
Él dijo que fuéramos por ropa veraniega al centro comercial, después de merodear por algunas tiendas, comprar lo necesario, nos cambiamos en los baños públicos y rentamos un auto, sería más cómodo.
Fuimos a la playa, rentamos una carpa y la instalamos.
Tendí una toalla en la arena cerca de la carpa y me recosté con los brazos detrás de la cabeza, tomando el sol.
—Voy al agua, vienes?— preguntó Ariel, me saqué los lentes y voltie para verlo.
Se sacó la playera quedando en shorts.
Valla que músculos.
—No, voy a tomar el sol, después voy.
—Esta bien— respondió y se fue directo al mar con mi intensa mirada en su espalda.
Estaba muy bueno, pero no iba a pasar nada entre nosotros, solo estábamos fingiendo, después todo esto terminará y cada uno volverá a su vida cotidiana.
Me coloqué los lentes de sol y me volví a recostar.
ווווו×
Desperté, no se cómo pero me había quedado dormido, fui a ver la hora en mi celular, eran las 12:48, me levanté, me saqué la playera, la tiré dentro de la carpa, dejé todas las cosas dentro menos mi celular, giré mi vista hacia el mar y Ariel todavía estaba en el agua, tome mi celular de la arena y fui hasta la orilla él al verme se acercó.
—¿Puedes sostenerme el celular?— pregunté tendiendocelo.
Él se acercó a mi, paso sus manos por mis hombros.
Me estaba poniendo nervioso, por qué me estaba tocando?!
—Lo siento, me estaba secando con tu cuerpo— dijo y tomó mi celular.
Me hundí en el agua y después salí, con mi mano acomode mi pelo hacia atrás.
Me sequé con su cuerpo como él lo hizo anteriormente y tome mi celular, ingresé la clave y puse la cámara, me acerqué más a él y me coloqué delante de él, tome su mano y la puse en mi cadera, levanté el celular para que nos enfocará.
—Sonríe a la cámara— dije sonriendo.
Él sonrió y acercó la cabeza hacia mí hombro, yo tomé la foto.
Después tomé varias fotos más con diferentes ángulos.
—No se me ocurren más poses— dije algo pensativo.
—Tengo una— dijo sonriendo— sube a mi espalda, a caballito.
Se agachó y yo subí, él tomó mis piernas sus brazos para sostenme y con uno de mis brazos me sostuve de su cuello, alcé el celular y saqué la foto.
Luego bajé y las empecé a mirar.
—Yo también quiero ver— dijo.
Se acercó por detrás y empezó a mirarlas mientras yo cambiaba las fotos.
—Las voy a subir a mi i********:, etiquetándote— dije mientras las subía.
—Es una buena idea, también voy a subir algunas, pero más tarde.
—Bien.
Caminé hasta la carpa, guardé mi celular, volví hasta el agua y empecé a nadar.
Después de un rato decidimos ir a almorzar, ya que eran las 1:30, fuimos a un restaurante cercano, pedimos y comimos mientras hablábamos de nuestra vida, teníamos que saber el uno del otro por si nos preguntaban.
Estábamos comiendo el postre, él sacó su celular y empezó a grabar, yo sonreí y empecé a reír.
—No me grabes, estoy comiendo, que vergüenza— dije riéndome mientras me sonrojaba.
—Pero si eres hermoso— dijo él, me sonroje aún más.
Sabía que él lo iba a subir y por eso me decía eso, pero me sonrojé igual.
Él lo subió y me etiquetó, fui a verlo y puso, "Mi pequeño esposo es muy vergonzoso" y unos emojis de corazón.
Después de eso seguimos comiendo el postre.
Después de comer fuimos a un parque cerca de la playa y nos recostamos bajo un árbol.
—Es bueno estar aquí— dijo de repente.
—¿Por qué lo dices? Solo estamos debajo de un árbol— comenté sin abrir los ojos.
—Es por eso, hace tiempo que no hacía este tipo de cosas, vivo trabajando y acelerado, no tengo tiempo para hacer este tipo de cosas.
—Deberías hacerlo más a menudo, es bueno debes en cuando relajarse— comenté.
—Si, ya lo veo, esto es genial.
—¿Qué te parece si mejoramos el momento con unos helados?— pregunté mirándolo.
—Valla si que eres un glotón, hace poco almorzamos y ahora quieres comerte un helado— dijo riendo.
—Tendrás que soportar a mi estómago, come, come y come, pero nunca se satisface.
—Si, ya me di cuenta— nos reímos— bueno, voy por unos helados, qué sabor quieres?
—Quiero un helado de chocolate y menta, triple— dije ya imaginándomelo.
—¡¿Triple?! Valla, si que tienes hambre.
—No te imaginas— respondí.
Él fue riendo en busca de nuestros helados.
Después de unos minutos volvió con los dos helados.
Me entregó mi monumental helado de chocolate y menta triple, mientras que él tenía uno de frutilla y sandía doble.
Empezamos a comerlos.
—Ahh! se me congela el cerebro!— grité mientras que con una mano me agarraba la cabeza y con la otra sujetaba el helado para que no se cayera.
Ariel estalló en risa.
—¿De que te ríes?— pregunté molesto, cuando ya no me dolía tanto la cabeza.
—No te enojes, es solo que me dio mucha risa— dijo riendo levemente.
—No te rías de mi desgracia!— exclamé y después no pude resistir y estalle en risa junto con él.
Luego lo llamaron y tubo que contestar, dijo que era importante.
—Hola...no, no lo hice, solo sucedió... Deja de gritarme... sabes no tengo ánimo de pelear, hablaremos en otro momento, ahora estoy ocupado....Que te importa....sabes que? Si, estoy con él, así que adiós— cortó su llamada y volvió a sentarse en el pasto un poco más serio y callado.
—¿Tu novia?— pregunté mientras acababa lo último que quedaba de mi helado.
—Si, está muy enojada, ya se enteró y cree que la engañaba contigo hace tiempo, que solo la utilicé— me explicaba mientras se pasaba una mano por el cabello.
—Lo siento— dije mientras agachaba la cabeza.
—No lo sientas, no es tu culpa— dijo mirándome.
—Lo se, pero siento que estoy rompiendo una relación.
—No lo estás haciendo, de todos modos nuestra relación estaba mal desde antes que pasara esto— dijo tratado de hacer que no me sintiera mal.
Me quedé en silencio, no sabía que decir, los temas de pareja no eran lo mío
—¿Y yo? ¿no estoy rompiendo ninguna relación?— preguntó curioso.
—No, no estás rompiendo ninguna relación, soy soltero y sin compromisos— dije orgulloso de eso.
—Creo que eso de soy soltero y sin compromisos cambiará un poco ahora— dijo recordándome que estábamos casados.
—Verdad, se me había olvidado, pero espero que dure por poco, por qué amo mi soltería— dije riéndome.
וווווו×
Ahora era de noche y estábamos en un bar bebiendo un poco, Ariel Flores me estaba cayendo muy bien a decir verdad, era muy simpático, gentil, amable y siempre me hacía reír.
Estábamos riendo y bebiendo sentados en unos taburetes de la barra cuando de repente llega una chica rubia, con un vestido n***o más arriba de la rodilla, de piernas largas y pechos grandes, muy falsa y operada por cierto.
—Así te quería pillar, muy feliz al lado de este infeliz quita novios— dijo la tipa enojada.
—¿Qué estás haciendo aquí Rebeca? y no le hables así a mi ahora Esposo, ten un poco más de respeto— dijo Ariel poniéndose serio.
—Estoy aquí para aclarar lo que no pudimos por celular y de que espero me estás hablando, ustedes fueron lo que me faltaron el repetí a mí ¿Hace cuánto tiempo me has estado utilizando Ariel? Dime ¿No eres tan hombrecito?
—No vamos a hablar de esto aquí, todos nos están escuchando, iremos a mi suite y hablaremos tranquilamente— dijo Ariel.
—Permiso, creo que deben aclarar algunos temas, me quedaré en algún hotel, nos vemos mañana Ariel— dije mirándolo.
—No, no te irás Amorcito, no dejaré que duermas en cualquier hotel solo, irás con nosotros a nuestra suite y hablaremos como personas adultas, después Rebeca se irá y nosotros seguiremos con nuestra vida— dijo mientras entrelazaba los dedos de nuestras manos, impidiendo que me fuera.
Salimos del bar tomados de la mano con una Rebeca muy enoja detrás de nosotros, caminamos hasta el auto que habíamos alquilado y él abrió la puerta del copiloto para mí, subí, muestras que Rebeca esperaba que el hiciera lo mismo para ella, pero se equivocó, él solo rodeo el auto y subió hasta el asiento del copiloto y ella tuvo que subir a los asientos de atrás.
El camino fue muy incómodo, cuando llegamos subimos el ascensor y entramos a la suite de Ariel nos sentamos en la sala, ella en el sillón individual mientras que nosotros en el sofá tomados de la mano.
—Bien, ahora que estamos aquí ¿Qué querías aclarar Rebeca?— dijo un calmado Ariel
—¿Cuánto tiempo me han estado engañando?— preguntó.
—No te eh engañado en ningún momento— respondió.
—¿Ah no?— pregunto levantándose— ¿y entonces en qué momento conociste, te enamoraste y te casaste con esta... Escoria? Si hasta ayer nosotros éramos novios!— dijo alterada.
—No grites y ya te dije que no lo trates mal. Nosotros hace tiempo que estábamos mal, lo conocí en una de mis tantos viajes de negocios, nos enamoramos y vinimos aquí a Las Vegas a casarnos.
—Estábamos mal, por qué tú lo quisiste así, solo trabajabas y viajaba no tenías tiempo para mí!— exclamó molesta, al borde de las lágrimas.
—Entonces ahora podrás buscar a un hombre que tenga más tiempo para ti y que no trabaje tanto yo ahora estoy casado y solo tengo ojos para mi esposo.
—Pero yo te amo!!— gritó mientras lágrimas caían por sus ojos— ni siquiera sabía que te gustaban los hombres!
—Bueno ahora lo sabes y ahora vete! Queremos estar solos— dijo apuntando la puerta mientras se levantaba.
—Te odio a ti maldito niñato y ahí también Ariel pero esto no se va a quedar así, voy a vengarme de ustedes, nadie humilla a Rebeca del Pilar así de fácil.
Salió caminando rápido y enojada hacia la puerta, cuando salió tiro la puerta tan fuerte que me estremecí.
Él se tiró en el sillón y se agarró la cabeza con las dos manos, soltando un suspiro.
Me quedé un momento en silencio.
—Creo que es mejor que me valla— dije poniéndome de pie.
—No por favor, no te vallas, es muy tarde, lamento mucho que tuvieras que presenciar eso, si quieres puedes dormir en mi habitación, yo dormiré en el sofá— dijo levantándose.
—No importa y creo que es mejor que me valla no quiero que duermas en el sillón por mi culpa.
—No es mejor que te vallas, puede pasarte algo. Estás en una cuidad que no conoces mucho y solo, por la noche, no quiero que por mi culpa alguien te asalte o te secuestré.
Lo pensé un momento.
—Esta bien, me quedaré, pero yo dormiré en el sillón.
—Que te parece si ambos dormimos en la cama, ninguno tendría que dormir en el sillón y estaríamos más cómodos.
—Esta bien, es una mejor opción.
—Vamos, te daré un poco de ropa para que te cambies, puede bañarte si quieres— dijo mientras que caminábamos a la habitación.
Entramos a la habitación, era muy grande y bella, una gran cama en el centro, dos veladores a cada lado, un sofá, un closet, un ventanal enorme con una hermosa vista a la ciudad y una puerta que supongo da al baño.
—Entonces te prestaré una de mis camisetas para dormir y un pantalón de chándal, puedes cambiarte o solo bañarte como prefieras, hay toallas en el baño.
Fue hasta el closet, saco la ropa para mí y me la entregó.
Dejé mi celular en el velador.
Fui hasta el baño, me quité la ropa y me metí a la ducha, cuando terminé la relajante ducha, me sequé y luego me vestí con la ropa que me prestó, salí del baño mientras me secaba el cabello con la toalla.
Él estaba cerca del ventanal hablando por celular.
—Gracias Emilia...si...deja de hablar estupideces, no pasará nada— dijo riendo, se volvió y me vio—....Debo cortar, adiós.
—Ya eh terminado de bañarme, de verdad te agradezco mucho.
—No tienes nada que agradecer, tenemos que llevarnos bien, puede que vivamos juntos mucho tiempo— dijo lo último más serio.
—Si, pero no perdamos la esperanza— dije sonriendo.
—Voy a bañarme ahora, puedes acostarte si quieres— dijo señalando la cama.
Él entro al baño, yo caminé hasta la cama y me tiré, era tan suave y esponjosa, me acomode, tome mi celular que estaba en el velador, empecé a revisar las r************* .
Sonreí, la cama más la ropa que estaba usando olía mucho a Ariel, era un olor masculino pero no repugnante, un poco dulce pero masculino.
Me gustaba.
Salió con una toalla en la cintura y con otra secándose el cabello.
—Siento aparecerme así, se me olvidó llevar la ropa al baño, la costumbre— explicó.
—Lo entiendo, no te preocupes.
Fue hasta el closet y saco ropa, me quedé viéndolo, pensé que se iría al baño, para vestirse pero en ves de eso dejo caer la toalla dejándome ver su trasero, se puso un bóxer y una polera.
Antes de que se volviera para empezar a caminar hacia la cama, volví mi mirada rápidamente a mi celular e hice como si nunca lo hubiera visto.
Me sentía como un criminal, cómo si hubiera hecho algo ilegal.
—Voy a apagar las luces.
Musité un sonido de aprobación con la garganta y apagué el celular lo coloqué en el velador y me tapé.
—Que tengas buena noche— susurré.
—Tu igual.
Alina~