Esa noche cuando regresaron a casa, Michell se fue directo a su habitación, no tenía ganas de seguir mirando a Luccas. Amelia, que había regresado con ellos, supo en ese momento que su amiga no quería hablar así que la imitó y también se fue a su habitación. Lucca por su parte se sirvió un trago de whisky escocés y se sentó en el sofá del salón, la actitud de Michell lo estaba matando pero la comprendía. . . . Al día siguiente cuando Michell bajó a desayunar, se encontró con Amelia en el comedor y miró alrededor pero Lucca no estaba por ningún lado. —No está, salió hace un momento — le dijo Amelia sabiendo lo que su amiga hacía. Michell sonrió — ¿te parece si al terminar vamos por última vez a la playa? —Por su puesto, hay algo que quiero decirte. — le respondió Amelia. El

