Cap. 05

1554 Palabras
Michell y Amelia vestían unas falditas que no cubrían casi nada, con un top que llegaba mas arriba del ombligo, se maquillaron y se calzaron los tacones que les habían dejado. Luisa seguía semi inconsciente y ellas no querían dejarla pero sus vidas estaban en riesgo. -Este uniforme de zorra no cubre nada - lloriquea Amelia. -Amelia ¿que crees que haran con Luisa en nuestra ausencia? - Michell sigue temblando -No lo sé, supongo que por hoy la dejaran tranquila. Cuando Michell va a hablar la puerta se abre y ella pega un salto, está tan asustada que teme orinarse encima. Tea entra y las mira complacida - Las 2 se ven preciosas, Michell, esas piernas tuyas serán la sensación.- dice sonriendo - así deben ser ambas todos los días, obedientes. Ahora vamos. Les hace ademan para que salgan y ellas lo hacen, sintiendo que no tienen mas opción ahora mismo, intentarán escapar pero primero deben ver el panorama. Al bajar un pequeño grupo de chicas convesa de forma tranquila y luego todas salen para ser distribuidas en los transportes. Michell y Amelia no se separan, son su apoyo mutuo. Viajan en camioneta hasta un lugar cuya fachada se ve impresionante, ni siquiera parece ser un club, pero al entrar todo cambia. Es muy grande, tiene muchas mesas, y una especie de escenario; una barra con bebidas alcoholicas de todo tipo que 4 jovenes atienden; reservados y zona vip en el segundo piso. Michell jamas había estado en un lugar así ni en sus sueños mas locos, ella quería salir corriendo. Hay chicas vestidas igual que ella por todos lados, la música es fuerte y la luz tenue. Tea las empuja y las lleva junto a una morena que les sonríe.- Esme, estas 2 son nuevas, explicales como funciona todo aquí. -Si señora. La chica lleva a Michell y Amelia a un lado para poder hablar mejor con ellas. -Aquí todo será tan fácil como ustedes deseen, van a servir las mesas de los clientes y si ellos quieren algo más pagarán a Hades para que se les asigne una habitación de las del tercer piso- dice señalando al hombre que habia abusado de Luisa- A los clientes tienen que darles lo que pidan, si son complacientes ellos volverán. -¿Y si no queremos estar con nadie? - pregunta Michell Esme se ríe - Tienen que hacerlo porque hay clientes para todas y de eso depende su permanencia aquí. Si no rinden las mandaran a pararse en una esquina, creanme no quieren eso. Este es el mejor lugar porque vienen clientes muy ricos, poderosos y hasta guapos que generan muchas ganancias al club. Cada mes a ustedes se les dará un porcentaje en forma de vale de compra y será de acuerdo a su rendimiento. Chicas aquí no hay zona exclusiva para ninguna de nosotras, se pueden mover por todas las areas del segundo y primer piso para captar tantos clientes como puedan. Pero lo mas importante, NO INTENTEN ESCAPAR - dice esme casi gritando- las que lo han intentado terminaron golpeadas e incluso muertas, hay policias involucrados y personas muy poderosas. No reciban propinas de los clientes o Hades las hará pagar si les encuentra dinero. ¡Ahora a trabajar que ya comienzan a llegar los clientes!- luego se aleja a hacer su trabajo. ¡Carajo! La mente de Michell iba a explotar ¿que iba a hacer ahora? Tendría que rendirse o morir y ninguna de las 2 opciones era atractiva para ella. Escapar sin ser vista por lo que se había fijado era una misión suicida, habia seguridad extrema. -Michell, no quiero morir y esa chica acaba de matar mis esperanzas de escapar. Creo que me rendiré a mi destino- dice Amelia con dolor -Yo soy virgen, no sé como atender a un hombre. Amelia casi se cae de espalda al escuchar a Michell decir aquello - ¿En serio eres virgen? ¡Mierda Michell! Michell asiente y su cara se arruga, ella está realmente afectada. -No quiero sonar malvada pero esto será muy difícil para tí. Se supone que tu primera vez debe ser especial con alguien que te guste, no en un lugar asqueroso como este Michell y con un desconocido. Michell ya no puede evitarlo y llora. Amelia la consuela con un abrazo. Hades se acerca a ella y les grita - A trabajar, no las trajimos aquí para que conversen. ¡Muevanse! Ellas comienzan a acercarse a las mesas a tomar pedidos de bebidas y hasta pasada la media noche nadie las había pedido pero para Amelia la hora había llegado, alguien había pagado por ella así que Hades se acercó para entregarle la tarjeta de la habitación, debía irse con el cliente. Amelia resignada se fue con un hombre mayor pero de buen aspecto, Michell la observó subir las escaleras y perderse. -Tranquila, las primeras veces es difícil pero luego te acostumbras - le dice una de las chicas a Michell. -¿Realmente llegas a acostumbrarte a esto? - cuestionó Michell -Sí, en algunos momentos hasta disfrutas. Mira aquel hombre que está en el vip- la mujer señala a un hombre joven y muy atractivo - está demasiado bueno, ayer también vino aunque no ví que escogiera a alguien. Ojalá lo haga conmigo. - justo en ese momento el las mira y la chica le guiña un ojo descaradamente. -Es muy guapo, pero tal vez sea un maltrador - dice Michell -Es posible, hay mucho de esos por aquí. -Michell- ambas voltean y Hades es quien habla - ven conmigo, un cliente te ha solicitado. Ella se queda inmóvil, no da ni un paso, su cuerpo se lo impide. La otra chica le da un leve empujón. - ¿eres sorda o que? - le dice Hades jalandola del brazo. El la dirige justo a la mesa que la mujer había señalado minutos antes, pero quien la solicitaba era un viejo que se veía asqueroso. Hades le entregó la tarjeta de la habitación y el viejo la tomó de la mano para llevarla arriba. Estaban en el segundo piso, Michell pensó saltar al primer piso y morir. Ella no quería acostarse con ese viejo. Él la jalaba por las escaleras y ella instintivamente comenzó a forcejear. - ¡No! ¡No! ¡Suelteme! - gritaba Michell tratando de sujetarse del agarre de ese hombre. -Camina p**a no lo hagas difícil - la apretaba cada vez mas duro, jalandola hacia su cuerpo. -¡¡Sueltame asqueroso!! ¡¡Animal!! El alboroto alertó a los compañeros de mesa del viejo, a Hades y también a Tea. Las otras chicas miraban con pesar, sabiendo lo que le esperaba a la nueva, Michell. -¿Que ocurre Michell? - Tea la mira furiosa, su mirada era fuego. -¡No quiero ir con este hombre! - Michell lloraba impotente y por el dolor que le provocaba el agarre en su muñeca. -¿Como te atreves a tratar así a uno de nuestros mejores clientes? - Tea le da una bofetada ahi delante de todos - deberías estar agradecida de que una persona tan importante se fije en una insignificante como tú. Michell lloraba cada vez más con la cabeza agachada. -Puede elegir a otra chica, cortesía de la casa como compensación al momento que esta estúpida le está haciendo pasar, es nueva y aún hay que moldearla- le dice Tea al viejo que aún sostenía a Michell -No, la quiero a ella. Ahora más, al saber que seré el primer cliente en probarla.- dice el viejo dandole a Michell una palmada en el trasero. -No por favor no. Yo no podría complacerlo. Nunca he estado con nadie. - Suplicó Michell casi en un susurro y sus palabras darían fruto porque Tea la escuchó perfectamente aunque al parecer los otros no. -¿Que? - Tea se acerca a ella aún mas- ¿eso que has dicho es cierto? -Si - dice Michell. -Mas te vale que así sea, o te destrozaré esa linda carita.- le dijo Tea al oido.- Hades llevala a casa Ahora.- ordenó en tono autoritario. -¿Pero y yo qué? - pregunta el viejo. -Le conseguiré una chica mejor, Michell no está disponible por ahora, venga conmigo- Tea sonrió con amabilidad y se lo llevó casi a regañadientes. Michell no lo podía creer, se había librado de aquello y la llevarían a casa, esperaba que también la dejaran marcharse del país porque ella no sabía tener sexo. Esperaba que Amelia estuviera bien, le contaría apenas la viera. El Hombre joven que estaba en el mismo lugar que el viejo, no le quitó la vista a Michell, tenia mucho rato observandola incluso antes de que su socio pusiera sus ojos en ella. Él debió pedirla primero pero no lo hizo y aquel hombre se le adelantó. Esa chica se veía tan hermosa e inocente, desencajaba en ese ambiente ¿qué hacía en aquel lugar? La noche anterior no la había visto y ¿por qué hizo aquel escándalo? Incluso sintió pena al ver como fue tratada, un hombre sanguinario como él, sintiendo pena por una p**a. Si alguien escuchara sus pensamientos seguro se reiría. Tenía muchas preguntas y pensaba averiguar las respuestas, algo en esa chica lo llamaba pero no sabía qué.
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