-¿Y? ¿Qué opinas? -Suena raro, pero lo raro va conmigo supongo, además, me gusta cómo se escucha. Gracias. -Por nada. -¿Ahora qué haremos? -Bueno... Hay que salir de aquí, es lo principal. Mi mirada se devuelve al cuerpo del, ahora sin vida y desangrado, minotauro y un escalofrío me recorre el cuerpo completo. No es algo que pueda disimular y mi piel de gallina sería mucho más notoria, de no llevar aún la bata de laboratorio puesta. -Somos sus presas, su "comida", y digo somos porque es evidente que no te reconocen, o al menos, algunos no, como él. Debemos escapar; si queremos sobrevivir, hay que encontrar una salida pronto. Lo que sea que les hayan administrado, es obvio que no solo alteró su mente y su cuerpo, realzando las características animales que poseían, pondría la mano en e

