Vamos a hacerle así, digamos que yo te empiezo a dar un montón de likes, a publicaciones, fotos e historias, y de vez en cuando tu respondes, quizá te pareció interesante algo que puse en una foto y de pronto llegaste a la conclusión de que no estoy tan pa'l perro. Una tarde te mando mensaje, tú respondes casi al instante, como si ya nos conociéramos, la conversación fluye y fluye, un día que tengamos tiempo me gustaría que nos sentáramos de frente con la mesa llena de pretextos y malas excusas que culminen en conocernos cada rinconcito, hacer de una cerveza o de un té el inicio. Un día que tengas tiempo quisiera que me regalaras un par de horas, no te quito tanto, haz de cuenta que ese día en lugar de ver tanto meme mejor coincidimos.
Y si quizá ahora puedas ver ese brillo que durante mucho tiempo no veías, ¿haz visto como le brillan los ojos a las personas cuando hablan de sus cosas favoritas?
De esa comida, de ese libro, de esa canción, de esa película o de ese lugar perfecto y te quieren contar todo acerca de eso. ¿Has visto ese brillo? ¿Si? Pues colócate a ti en ese pequeño grupo selecto de cosas que le vuelan la cabeza que después de una jornada larga le cuentes tu historia de como fue tu día y te vea con ese brillo ese mismo brillo con el que le cuenta a sus amigos cada vez que les cuenta de ti, y si después de todo esto sean simples palabras y no te interesa ni un poco.
Pero es que realmente podré enamorarme no solo de lo que brilla en ti, si no de los miedos y cicatrices de esas donde fuiste más valiente que lista y se hacen presentes, por eso ahora tengo claro que eres de carne y hueso, que te duele el corazón y alma de vez en cuando, que sabes querer y esperas lo mismo, bueno y malo, por que se que eres real, que te derrumbas uno que otro día, que el pasado te alcanza, que te apagas, y que ojalá también sepamos querernos.