Tú siempre vas a leerme, independientemente en dónde te encuentres. Me leerás en cada mirada que te devuelva el reflejo de mi recuerdo; cuando alguna canción te encuentre absorta y en silencio y te recuerde que hay sombras en el alma que ningún sol podrá disipar. Vas a leerme a escondidas y en calma, saboreando cada palabra y cada frase como si se hubiesen convertido en el cáliz de una nostalgia con sabor a posibilidades muertas. Vas a disfrutarme sin admitirlo, porque todos tenemos gustos culposos. A mí me gusta escribirte sintiéndote lejano y a ti pensarme aunque no puedas tenerme. Y así pasarán los meses y los años, vendrán otros hogares y otros futuros, y nunca saldrá de tu boca una confesión con mi nombre, pues te conozco más de lo permitido como para saber que en ti soy una huella i

