Narra Elira Me encontraba sentada en el jardín principal, ese en el que aquella noche Salvatore me había hecho una perfecta cena romántica que casi un asqueroso lagarto daña, pero no pudo, claro que no, pues el mafioso me calmó con sus besos. Si, ya sé que estoy algo descontrolada con aquel hombre, pero se me ha hecho imposible controlar mi cuerpo ante sus encantos. La manera en que me presentó ante su familia y me trató, habla mucho de lo que quiere conmigo y estoy dispuesta a cambiar esta familia de aquellas horribles doctrinas para la mujer. Yo voy a lograr eso y mi libertad. Le voy a devolver a su hijo a la señora Amelia, volveré a Salvatore el niño amoroso que un día fue y le demostraré a Alonso que yo puedo hacer lo que me da mi gana, le voy a cambiar a su nieto.

