Narra Elira Nunca en la vida me había pesado tanto hasta respirar. Mis pasos eran lentos, y mi cabeza no era capaz de asimilar del todo que me había dejado ir. En realidad no entiendo, si era lo que quería desde que me secuestró, ¿por qué ahora que lo obtengo sufro porque se me dio? Lo peor de todo es que no lo pude ver por última vez, no me despedí de nadie, en especial de Amelia, quien se había convertido en una madre para mí. Salvatore no me permitió tan solo abrazarlo por última vez, porque es claro que me terminó. Ni siquiera nunca le dije que dejarme volar se trataba de separarnos, pero finalmente fui yo quien le dije que me quería ir y aunque mis razones aún para mí con confusas, algunas de ellas son que la convivencia y la confianza llevan unidas las discusiones. Es

