Narra Salvatore -No puedo creer que viajamos a Venecia! - chilló de emoción en nuestra habitación lanzándose a mis brazos. Así es, habíamos tomado un vuelo con una duración de 18 minutos para trasladarnos de Milán a Venecia, el lugar que anotamos en la lista para conocer juntos. En auto íbamos a tardar en llegar unas tres horas, y eso era demasiado, así que preferí optar por un vuelo. Ya se imaginan ustedes la felicidad de Elira cuando llegamos al aeropuerto, abrió su boca asombrada y me dijo que, si iríamos a new york, me lo preguntó con una media sonrisa. Cuando le contesté que no, pues me miró algo desanimada y siguió mencionando países de curiosa. Al momento de pasar los boletos de avión cuales tenía muy bien guardados y comprados con antelación, que ella vió que nuestr

