NINA —Hola, Milo—, dije aturdida al teléfono. —¡¿Adivina qué?!—, gritó Milo prácticamente desde el otro lado de la línea. —¿Qué?—, pregunté sin gracia. —¡Joseph ha vuelto a la ciudad!—, exclamó. Eso explicaba por qué Milo estaba tan emocionado. Joseph es nuestro hermano mayor, él y Milo siempre han sido muy unidos y, cuando Joseph se fue a la universidad hace unos años, Milo quedó destrozado. Para colmo, este año Joseph no pudo venir a casa por Navidad y todos notamos que eso afectaba a Milo. —¿Por qué está aquí?—, pregunté. —Son sus vacaciones de primavera y ha venido a vernos—, explicó Milo. —Mhm—, murmuré con recelo. —¿Qué? ¿Por qué no estás emocionada?—, preguntó Milo, y noté que se estaba enfadando. —Lo estoy—, le aseguré. No me atreví a decirle que era obvio que Joseph querí

