Capítulo 30: Una estupidez necesaria

1289 Palabras

EVA López hizo una llamada y en cuestión de minutos llegaron tres hombres trajeados, similar a su vestimenta. López: — Señorita, él es Castillo Castillo: — Mucho gusto López: — Él es Rodríguez Rodríguez: — Buenas tardes, señorita López: — Y él es Bordes Bordes: — Un placer conocerla — Lo mismo digo Todos eran de gran tamaño, con cuerpos robustos y envidiable altura, además de gafas oscuras y pinganillos en las orejas. López: — Muy bien, iremos al edificio andando — Oye, oye, oye — dije y todos me miraron extrañados. López: — ¿Sucede algo? — Así no iréis vestidos — respondí y los tres se miraron, sin entender. López: — ¿Por qué no? Este es nuestro vestuario habitual — Pero no podéis ir así. La idea es pasar inadvertidos López: — ¿Entonces? — Tenéis que cambiaros López: — V

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR