Me encerré en mi habitación sin querer hablar con nadie. Aún no me sentía psicológicamente preparada para ver a mi madre con otro hombre, llámame exagerada pero me entenderías solo si estuvieras en mi lugar. - Anne por favor, necesito que hablemos - desde el momento en que llegué, ella estuvo insistiendo en hablar conmigo. Sin embargo yo me quedaba acurrucada en un rincón. - Ahora no madre - dije cansada, el sueño me estaba venciendo. - ¿Mas tarde? - rodé los ojos. - Bien - respondí fuerte para que ella escuchará. Me levanté del suelo y me arrojé en la cama solo para caer en un profundo sueño. El móvil sonaba insistentemente, quien quiera que fuera lo estaba odiando en estos momentos. Sin abrir mis ojos tomé el móvil y respondí. - Hola - mi voz sonó cansada. - Anne, soy Nate.

