Micky salió atravesando la puerta de la casa de Kenny con lo que creía era un paso decidido pero por dentro, su mundo tambaleaba. Taylor la observó de arriba a abajo. Tenía una camiseta larga de una banda de Rock, que luego reconoció como la de su mecenas, Kevin. El cabello alborotado y el rostro más delgado. Su mirada triste se había acentuado y él sintió culpa, una culpa inmensa consumirlo por ser tan idiota, por ni siquiera haberla buscado para pedirle alguna explicación sobre lo que había pasado allí y dejarse llevar por las mentiras de su madre. Taylor tenía ojeras debajo de sus ojos y la barba crecida de un par de días, aunque con su jean gastado y su camisa de franela estaba tan apuesto como siempre. Estaba fuera de la camioneta cruzado de brazos esperando. Le abrió la puerta s

