Luego del trago amarguísimo de encontrarse con su vieja Némesis, quién reafirmaba ese dicho de "yerba mala nunca muere". Porque seguía vivita y coleando la vieja hija de puta, al regresar se paró una camioneta a su lado. — Sube...— le dijo el hombre que había aminorado la marcha para ponerse a la par suya. — Ya tuve una charla con tu madre, ¿tú que quieres? ¿ Darme un tiro en la frente como hicieron con ese pobre perro?— exclamó ella. Taylor suspiró cansado. — No sé de qué mierda hablas pero si no subes, te subiré yo mismo — dijo y paró el vehículo. — MIERDA. Ustedes si que no se dan por vencidos, ¿eh? — refunfuñó y subió, él ya había abierto la puerta. Trepó y cerró tras ella. Se colocó el cinturón de seguridad. y cruzó sus brazos. — Aquí estoy, ¿feliz??? — le dijo ella enojada. —

