Capítulo 30 David de María Ramírez —Danos unos diez minutos y nos vemos en la calle afuera del hotel—Pedí a mi madre y corté la llamada. Alondra me miraba un poco extrañada sin soltarse de mi abrazo, poco a poco nos separamos y le pasé su ropa para que se vistiera. Tomé mi ropa e hice lo mismo y terminé de vestirme, acomodé todo en la mochila, una vez que Alondra estuvo lista, bajamos a reunirnos con mi madre quién ya nos esperaba afuera del hotel. Llevé a Alondra al auto con mi madre y volví únicamente a entregar la tarjeta de la habitación, enseguida salí, para reunirme con ellas. —Listo madre, ahora si podemos irnos. Muchas gracias por pasar por nosotros—Dije apenas me subí al auto. —Hijo supongo que no le alcanzaste a decir nada aún a Alondra—Afirmó mi madre. —Supones bien madre

