Marina. —Pero que cosita mas bella que eres Keziah. —sonríe sacando la lengua—. Siii, la abu te ama un mundo entero. —Ya estoy mami. —sale del baño casi corriendo, esta aprendiendo a bañarse en pocos minutos. —Ya la cambié. —Gracias, —se pone un vestido porque tenemos iglesia, todos siguen yendo con nosotros a la iglesia sin faltar un día gracias a Dios, ese era mi mayor temor, que en la adolescencia se nos descontrolen demasiado—. Pero que pesosa hija. —Me encantan estos vestidos. —Sefo se pone loca, ya no sé donde meterle tanta ropa. —ahora le puso un vestido rosa con celeste, unos cancanes blancos y zapatos celestes. —¿Dice papá que si ya están?. —Adiel se tira a la cama—. Pero que moza Kezi, pensar que a la noche lloras como una marrana. —mi nieta se sacude con fuerza divertida.
Escanee el código QR para descargar y leer innumerables historias gratis y libros actualizados a diario


