Alexandro — Gracias, Enana, ahora debo irme. Tengo cosas que hacer —le digo a una Victoria que no he dejado de sostenerme y no me permite avanzar. Me retiro la corbata y la arrastro hasta mi oficina — Victoria, te aseguro que estoy muy ocupado. — Esto no va a funcionar —me mira con suspicacia y yo quiero hacerme el idiota. —¿De qué hablas, enana? — Me duele la cabeza, estoy furioso con esa periodista, por fortuna era una mujer porque si hubiese sido un hombre, estarían escoltándome hasta la prisión y a él al hospital. — Los periodistas sospechan, Alex. Es que ese niño es idéntico a ti y muy pronto van a empezar a preguntarse si Keira no le fue infiel a Nilo contigo. Se acerca una catástrofe. Creo que deberías anunciar tu paternidad —me dice sirviéndose un trago de vodka y bebiéndolo d

