Mara me ha propuesto vivir con ella y he aceptado, así que este fin de semana, después del baile, me cambiaré de casa, al final será lo mejor para Jess y para mí, pues sé que no es fácil para él tenerme en su casa cada noche.
Nilo ha enviado a un grupo extraordinario de estilistas a casa de Jess para ayudarme a prepararme, lo que agradezco porque después de un día de trabajo y de oler a grasa y a aceite de auto, no tengo muchas ganas de intentar convertirme en una cenicienta con lo poco que sé de maquillaje y belleza.
Me han puesto un vestido de gala rojo largo y un poco vaporoso, con un corte hermoso e impresionante. En realidad he aceptado llevarlo, después de todos los consejos que me ha dado el estilista, tampoco iba a dejar que me vistieran como a una muñeca.
Si soy sincera, nunca pensé que podría sentirme de esta manera, como una verdadera princesa. La princesa que juega con dos
príncipes y para eso claramente no hay ningún cuento. ¡miércoles!
Siento que todo me sobrepasa, que estoy metida en un buen lío. Aunque en lo que a mí concierne, desde hoy, estoy con Nilo y no hay nada más de que hablar.
Cuando pienso sobre esto, de inmediato me siento una persona deshonesta e hipócrita, porque a pesar de querer estar con Nilo y aceptar sus invitaciones, con la persona con la que he estado teniendo relaciones sexuales estos últimos días, ha sido con su hermano, con el príncipe Alexandro, mientras que con Nilo hasta el momento, no he pasado de un beso y del vago intento de ir más lejos que tuvo esta mañana.
Una limusina me traslada hasta el castillo y al llegar frente a este, me quedo impresionada con todo lo que me rodea, todo el lujo y la elegancia, que a pesar de ya haber visto algo de esto cuando estuve como mesera en una de las fiestas del castillo, hoy parece realmente asombroso y además verlo desde la óptica de una invitada es totalmente diferente.
Subo las escaleras de la entrada principal del Castillo y recuerdo la vez que estuve aquí, cuando entré por la puerta de empleados y salí al día siguiente por una puerta lateral, después de haber pasado una increíble, apasionada y delirante noche con el príncipe heredero.
Nilo, vestido con esmoquin azul, hecho a la medida y que se amolda a su cuerpo y lo hacen ver realmente atractivo y misterioso, se acerca a mí y me observa con detenimiento; toma mi brazo y me hace dar una vuelta entera sobre mí misma, para luego besar mis mejillas y entrar conmigo al salón donde se lleva a cabo la fiesta y donde se encuentra la crema y nata de nuestra sociedad.
— Estás impactante — Me susurra al oído, y contrario a lo que había sentido los últimos días, hoy su roce y sus palabras, no despiertan nada en mí, al menos no el tipo de sensaciones que me genera su hermano.
¿Qué está pasando?
Enseguida, mi cuerpo se estremece y al levantar la cabeza, mi mirada se entrelaza con la del príncipe Alexandro, que parece realmente furioso, si tengo en cuenta que pareciese que nos está lanzando dardos de fuego
— Hermano, me alegra verte. Te presento a Keira, la mujer de mi vida — Nilo se acerca a Alexandro conmigo a su lado, sostenida de su brazo de manera elegante, o al menos, eso es lo que creo yo.
Mis mejillas se enrojecen por lo incómodo de la situación y por las palabras que Nilo acaba de utilizar. Quisiera que me tragara la tierra, porque no creo que Alexandro ahora piense algo bueno sobre mí.
Alexandro, que lleva un majestuoso traje militar que se amolda a su cuerpo de manera impresionante, nos sonríe de una forma seca y fría, sin dejar de mirarme, haciendo que mi cuerpo se estremezca de temor y de excitación.
— Acabas de romper un compromiso con la otra mujer de tu vida y ya le tienes un reemplazo. ¿Qué ha pasado con ella? ¿Se cansó de tus caprichos? — La voz profunda de Alexandro acelera a mil cada latido de mi corazón.
Intento mantener la calma ante su comentario, el cual no comprendo por qué estoy segura de que él conoce el motivo por el que
Serena y Nilo terminaron su relación y podría jurar que o está jugando al estúpido, o solo lo ha dicho por ofenderme.
— Al menos, ella no me ha dejado por mi hermano — Le responde Nilo de manera retadora, acercándose a él y sosteniéndole la mirada; de reojo puedo ver cómo las manos de Alexandro se cierran en puños.
¿Acaso Nilo se refiere a mí? No he tenido una relación con el príncipe Alexandro, pero si he sostenido diferentes encuentros sexuales con él, ¿se referirá a eso? ¿Cómo se ha enterado?
Frunzo el ceño y enseguida recuerdo que se supone que Serena estuvo antes con el príncipe Alexandro, esto está peor que Sodoma y Gomorra.
— Sácala de aquí, no la quiero en este lugar —su desprecio me duele, tan fuerte, que siento que mi pecho se ha resentido.
Ahora no me mira, se vuelve y se dirige al centro de la sala, donde una hermosa mujer con un brillante, liso y sedoso cabello n***o, vestida con un traje azul rey largo que marca su silueta de manera espectacular y para nada vulgar, lo recibe con una enorme sonrisa en sus labios.
De inmediato, siento la forma en la que mi vientre se contrae y se me dificulta apartar la vista de ellos dos y, como él lo ha pedido con anterioridad, solo quiero irme de este lugar.
— No lo escuches, ha estado bastante hormonal, los últimos días — Sonrío ante el comentario de Nilo, aunque por dentro, mi cabeza bulle y mis ojos continúan buscándolo — Te dije que se comprometería hoy y para un príncipe heredero eso conlleva muchas responsabilidades — Me habla al oído y por un segundo me distraigo escuchando lo que me dice.
Sé que soy una idiota, porque hasta el último momento, esperaba que Alexandro no se comprometiera y que la fiesta se realizara para recaudar fondos o enviar una misión a Marte, cualquier cosa diferente al compromiso del príncipe.
— Fíjate, que hasta con su prometida parece tenso — Entonces descubro que la hermosa mujer de cabello n***o, será muy pronto su esposa y quien seguramente compartirá su cama esta noche y todas las noches, y el nudo en mi estómago crece, nunca podría ser tan elegante como ella.
— Tu hermano no quiere que esté contigo — le digo con honestidad.
Porque Alexandro no ha dudado en prohibirme verlo, como si estuviéramos en la edad medieval y yo estuviera obligada a rendir obediencia a mi príncipe. Nilo solo sonríe y no me responde, demostrándome que no ha tomado en serio las palabras de su hermano.
Poco tiempo después, Nilo me presenta a sus hermanos menores, a los que logro ver por primera vez en mi vida, ni siquiera en la televisión se puede tener acceso a ellos. La chica es joven y contrario a Alexandro, es completamente rubia y muy simpática.
Nilo me ha presentado a algunas personas que, a pesar de ser amables, se les nota que no se sienten cómodos hablando conmigo, por lo que cuando lo pierdo de vista, prefiero quedarme sola y tranquila en una esquina con una copa de champán como única compañía en este salón tan concurrido y aburrido.
— Señorita, acompáñenos, por favor —dos hombres vestidos de traje n***o se me acercan.
¡Sé que ha sido él! Desde hace algunos minutos no he vuelto a verlo y no puedo creer que haga esto. ¿Está tan furioso como para echarme de la fiesta con dos guardias?
Quiero negarme, pero seguro me irá peor si hago un escándalo y al final terminarán echándome de igual manera.
Los dos hombres me guían hacia una salida lateral del salón, para después seguir por un pasillo lleno de cuadros impresionantes y
dirigirme por otra puerta lateral hasta el mismo despacho de la primera vez que estuve con el príncipe Alexandro.
— Me has desobedecido — me dice en el momento en que los escoltas cierran la puerta y nos dejan solos.
Está sentado sobre un sofá con un vaso de licor en su mano izquierda.
— No eres mi padre para darme órdenes, no eres nadie, no soy de tu propiedad — Me dirijo hacia la puerta, voy a largarme de este lugar ahora mismo.
Antes de que pueda alejarme, Alexandro me toma del brazo y me vuelve hacia él, sosteniendo mi cuerpo contra el suyo. No tengo la menor idea de en qué momento logró acercarse a mí.
— Soy tu puto príncipe, y muy pronto seré tu Rey, eres mi súbdita — Acerca un poco más nuestros cuerpos y mi corazón se acelera al respirar su olor que llena por completo mis fosas nasales.
— Me importa una mierda quién seas, no puedes mandar en mi vida privada, ella me pertenece — le respondo retadora, sin importarme que sea el príncipe heredero.
— Vas a terminar lo que sea que tengas con él ahora mismo — me ordena con los dientes apretados y una mirada intensa, llena de fuego.
— ¿Cómo osas a pedirme algo así? Tú también estás con alguien. Estás a punto de comprometerte, para eso es esta ostentosa fiesta, para celebrar el compromiso del príncipe heredero, para celebrar tu compromiso — Levanto la voz e intento moverme, salir del círculo de sus brazos que me obligan a desearlo.
— Déjalo, ¡por favor! — Lo miro extrañada porque su voz y su tono se dulcifican y Alexandro pega su frente contra la mía, deslizando sus brazos y manos hasta mi cintura.
— ¿Qué quieres decir? — Contengo la respiración, tenerlo así de cerca se siente tan íntimo que pierdo mi valor y me vuelvo una presa fácil ante él.
— Quiero estar contigo, Keira, para siempre — Se acerca a mí.
Me besa y yo deseo negarme a sentirlo de esta manera, pero no logro separarme de su cuerpo, es como si me tuviese embrujada.
— Pero quiero que estés segura de quererme, solo a mí — En este momento, frente a él, puedo jurar que lo quiero, porque a pesar de que sentí al principio una atracción muy fuerte por su hermano, esta ha menguado.
Sin embargo, no me siento segura, porque tengo la leve sospecha de que Alexandro se la ha pasado controlándome y manipulándome.
— ¿Y tú compromiso? — Le pregunto cuándo para de besarme por un momento, e intento volver a respirar.
— No voy a hacerlo oficial, no voy a comprometerme con ella — me dice en un todo decisivo, que estremece mi cuerpo.
— ¿De verdad? — Le pregunto tan entusiasmada, como si fuera una niña pequeña.
— Lamento decepcionarla, señorita, por supuesto que no es verdad. — De inmediato, mi corazón se salta un latido e inclino la cabeza al tener frente a mí al Rey soberano.
— ¡Padre! ¿Qué diablos haces aquí? — pregunta Alexandro en tono frío y yo solo quiero desaparecer.