Amelie viajaba de un lado a otro entre juntas y demasiadas peticiones de solicitudes que le hacía su jefe Mr Pattoni.. que más faltaba pedirle que se fueran de viaje últimamente había estado tan estresado que lo único que ocupaba de Amelie era su compañía. A él le gustaba verla sentada en la esquina del librero donde le decía que se pusiera. Sus medias gray entalladas con falda tipo lápiz le hacían lucir impecable, ella se portaba condescendiente y conectaba en el juego de miradas. Pues a él esta compañía le agradaba mucho más que las otras 6 asistentes disponibles que tenía. Pues Amelie era discreta, sus ojos rasgados con estilo ojal, medios orientales, que le hacía recordar a las geishas de aquellos años, en j***n, que cuidaban tanto su belleza y conocimientos para mantener entretenidos a sus Danna’s, de aquellas épocas. Claro sin llegar acostarse con ellos era solo entretenimiento hasta el pago de su Mizuague. Dada la platica Amelie se ponía a pensar lo lindo que serían si estuvieran una sola ves juntos Mr pattoni y ella , pero solo quedaba en imágenes en su cabeza pues ni uno ni otro se animaba . Siempre que venían estas imágenes a su mente recordaba las conversaciones que tenia consigo misma. Algún día estaré en las fotos familiares con Mr. Pattoni.. y si en algún momento lo pensó, en algún momento se le vino a su mente , es porque en algún momento. Me gusta que sonrías así cuando me ves, le exclamo Mr. Pattoni. Amelie sonrojada volteó y girando su cuello , se acopló a verlo con la intención de mejorar su presencia con un toque de sus manos , con mucha precisión para alcanzarlo hasta sus uñas sintiendo el calor de sus cuerpos . Tibio. Pero con ganas de t*****e más arriba que las uñas.
El fíltrelo de ese momento fue muy similar al que ya habían tenido una vez y en otra ocasión de aquellas que habían estado solos en la librería de aquella enorme mansión donde vivía la familia chocolatera más asediada de todas. Sus obras y maneras de llevar a cabo su imperio había hecho que se hicieran populares en las familias acomodadas de la época siendo así un empresario asediado por todas las solteras , pero malo para elegir compañera de vida que ninguna le había seguido au ritmo, ni su paso pro la vida. A parte de sus giras por todo el país. Se acostumbraban a verse dos o tres veces y después a ya no saber más de él.
Pero a ninguna le había tocado que duraran tanto tiempo juntos , como a Amelie, en una ocasión saliendo de una locación de Francia. Caminando vio pasar la vida enfrente de ella, pues en un abrir y cerrar de ojos pudieran atropellarla . Ella salio caminando a recoger una bicicleta que había rentado, transitando por champs eliseees por dos minutos que se desapareció ya la estaba buscando como loco , la buscaba y la buscaba en su mente pasaba la historia que nunca era benéfico , repasar el pasado, pero Amelie era lo único que le mantenía de pie, era quizá
Su motivación para salir adelante y continuar.
Por eso siempre intentaba buscarla y seguir seguir de la mano con ella a partir de qué la vida les
Permitió coincidir.
Amelie estaba en su bicicleta rosa paseando y pedaleando en calles parisinas, despreocupada , viajando como si nada pasara. Desenredando las calles, primero en su mente, aprendiendo francés, llevando Baguettes bajo el brazo para seguir y seguir comiendo con paté preparado por sus propias manos de hígado con un poco de higos y fresas en mermelada. Había algo mejor en las noches de vino, que ella organizaba , después de terminar su jornada laboral?
Pues no, esos momentos de reposo y remanso la remediaban a ella y a sus acompañantes : sus pensamientos.
Había algo mejor que detener un momento el día para hacer una pausa v descubrir que ella es lo más importante en su vida. Que callado se lo tenia!
Amelie era franca, honesta transparente, cuidaba sus pensamientos y cuidaba su boca, su peor enemiga y su mejor aliada al mismo tiempo era su lengua. Pero estaba aprendiendo, todos los días aprendía .en ese regreso a la oficina de su jefe Amelie pensaba y describía sus ilusiones en un papel que encontró.
Me
Pattoni en esta carta a medio leer en este moment te digo: quiero renunciar. Quiero renunciar a este trabajo tan estresante y quiero volver q mi. Quiero que sepas que me he abandonado un poco.
He descuidado mi parte espiritual y emocional y quiero volver a mi. Espero que comprendas…
Que a partir de mañana, ya no voy a volver contigo. No a este trabajo. Me
Quedare en Paris y explorare en mi interiro. Cuídate y se honesto siempre
Contigo.
Con amor Amelie …
Así firmaba yells jota que dejaría en la oficina principal de La Empresa chocolatera más famosa de las calles Monteviu esquina con Parvediu.
Callada y triste siguió caminando con su abrigo de
Lana que muy apenas le cerraba pues de tanto disfrutar, ya de la comida abusaba.
Amelie sentada en una banca escuchando. El agua recorrer. Que más podía pasar? Ya lo hice . Se auto respondía. Que más podía pasar si me hubiera quedado, Allá con el. Que es lo que se debería con todo ese acertijo de su vida . De su misterio personal de la
Manera que tenia de ser Mr Pattoni con ella porque abusaba ??? Porque no se mostraba transparente y le decía lo que sentía por ella. Que lo detenía? Cuál era el impedimento que no lo dejara resolver las dudas de
Amelie. -Su cabeza estallaba.
Podría costear tanta inactividad cerebral el Sueldo que le Pagaban por estarle
Adivinando y quemándose el cerebro a lo que el
Jefe pedia.
Pues no definitivamente, no lo valía.
Ella era inteligente nunca dudaba de sus decisiones pero en esta ocasión. Al haber tomado ya una decisión de dejar se ser la asistente número 1 del hijo del chocolatero más importante de Francia. Para ser más importante , por encima de todas las cosas, ella misma.
Estaría decidiendo bien. O solamente era j. Juego de la mente que quería confundirla. Las circunstancias estaban como en una “y” una disyuntiva que por una parte le daba gusto pero por la otra no tanto pues había creado un lazo irrepetible con Mr Pattoni. Que quizá con nadie más habría de volverlo a repetir . Que miedo si no se deba abue amento esa química , ese hilo rojo que la retenia con Mr Pattoni.
Siempre dudosa inexacta, tan curiosa por otro lado y tan decidida por el otro.
Que podía hacer, si y había tomado una decisión , estaba metida en un problema que no lograba entender.
Porque te parecer en ah vida si ya el dije adiós para siempre , esa carta decía todo…
En esa carta ya anó había marcha atrás. Ser m*****o de aquella compañía le daba status, le daba posicionamiento con las demás trabajadoras, las otras asistentes tenían también un número.
Pero Amelie, Amelie se ha I ganado a pulso ser la numero 1. Que más podría pedir. Que ser y estar siempre con Mr Pattoni.
Ser supervisada por nadie era bastante “Agusto” o con cierta comodidad en sus decisiones, eran de ella, no tenia que consultar, ninguna decisión con nadie. Acostumbrada a hacer y decir siempre lo que pensaba no le Gustaba que le Dijeran que hacer. No le gustaba que le extendieran una trampa psicológica , no le gustaba triangular siempre directa y honesta, transparente, como le parecía lo hacia, quizá no le gustaba ser conflicto , donde ella era la presa.
Cuál era la respuesta de Mr Pattoni, después de regresar en esa tarde de suiza, vena Ian do escuchó los latidos de su corazón mucho más rápido de lo que ella pensaba. Me Pattoni con sus zapatos , de fina piel , iba caminando en el pasillo de mármol blanco y antes de entrar a su oficina Principal. Se detuvo y pensó en los lindos ojos extendidos y alargados a que tenía Amelie, giro la chapa de la puerta y entró.
Aquella frialdad, al ver en la carpeta de piel aquella nota , firmada por Amelie .
La sintió como si fuera una fríaldad propia. Enseguida trato de localizarla, se lamentó un poco , se agachó y sus lágrimas empezaron a rodar. Estaban cayendo al rededor de sus mejillas . Iban rodando una tras otra, ella se había ido.
Cuáles serían sus últimos
Pensamientos de
Mi, al salir de esta oficina se preguntaba terco , Mr
Pattoni. (la mente ve solamente lo que quiere ver) su ego le hablaba.. de lamentaba después de creer esto.
Pues ella había sido la única que siempre lo había comprendido, de hecho, con ella a un lado se sentía más poderoso, más triunfante , más equilibrado. Ella era su balanza. Su balance entre ser persona y ser millonario. Ya se había terminado aquel , mal entendido con su pensamiento, ya se había terminado aquella amistad, que el quería que fuera muchísimo más que eso, amistad..
algún día conocí ese término?
Me pattoni callado seguía pensativo teniéndolo todo, el sentía que ya no tenía nada.
Lo mejor de su vida se había ido y solo se había quedado .
Mr Pattoni .
Zapopan, Jalisco a 05 de marzo del 2023.