¡Fisgoneando! A Clara no le gustó la idea de dejar a Monroe solo, y sin protección. Pero era la única manera para ir por ayuda. En el camino se encontró con Roger y Harold el hombre de confianza durante años de Malcolm. Corrió hacía ellos como si la persiguiera el mismo diablo. —¡¿Qué ha sucedido?! —Roger la tomó por los hombros para estabilizarla. —¡No lo sé! —negó con la cabeza— ¡No lo sé! —¡Joder, Clara! ¡Mírame! Se escucharon disparos. Ella alzó la mirada, respiró profundamente. —Yo estaba en el risco… con Monroe… —¡Por Cristo, Clara! ¿Haciendo qué cosa? Sabes… —Le dispararon… —¡¿Qué has dicho?! —Era a él a quién trataban de matar. —¿En dónde está? —por primera vez, Harold habló. —Él… él… está en el risco… En ese momento pensó que debió de haberle hecho caso a Liv. El s

