Rendida. Quería que el tiempo se detuviera, había sido una completa idiota en alejarse de él. Sabiendo aunque no le hubiera dicho que la amaba. Todavía no estaba segura si lo que sucedía en ese momento, era una reconciliación o una despedida. —No pares, Ethan. ¡Por favor! —el tono de súplica en su voz era una agonía para él. La emoción creció en el gran cuerpo masculino, se apartó un poco. Se moría por verla sumergida en el placer. Necesitaba saber que no era un sueño, que Clara. Su gatita salvaje, había accedido a dejarle demostrar cuánto la amaba. Acarició sus pechos, apenas con el roce de la punta de sus dedos. Se maravilló al ver como dejó caer la cabeza hacia atrás, y su cuerpo se estremeció. —Shuuu gatita… sabes que no puedo, aunque quisiera —la calmó él. Con movimientos ágile

