010
Cuando alagarías a Jimin, este daría risas nerviosas y se sonrojaría evitando mirarte a los ojos.
011
Lo único que quieres es salir de clases, montarte en tu bicicleta e irte a tu casa para descansar.
El timbre suena y corres en busca de tus cosas rogando para no encontrarte con Jimin en los pasillos, y gracias a Dios, así es.
Pones tu bolso en tu espalda y sales por tu bicicleta. Pero no está donde la dejaste, sólo hay un papel que dice:
“ ¿La quieres devuelta?… Ven por
ella Tink”
- PJ”
Con tu rostro irradiando rabia, caminas a zancadas hasta la pocilga donde se juntan Jimin y sus amigos; o más conocida como "La sala de juntas de BTS"
Entras dando un portazo y las miradas de siente chicos se posan en ti, más sólo una es la que te molesta.
TN: — ¡Park Jimin! — gritas acercándote a él — ¿Eres un idiota o qué?
Jimin: — Hey, ¿Por qué gritas, Tink? — pregunta entre risas.
TN: — ¿Como que por qué grito? ¡Quiero mi bicicleta ahora mismo! ¡Y no me llames Tink! — cuando conociste a Jimin venías saliendo de dirección con la cara roja de rabia y fue ahí cuando te apodó Tink, por el hada de Disney tinkerbell ya que según él, cuando te enojabas era igual a ella.
Jimin: — ¿A cambio de qué?
TN: — Sólo la quiero y ya. ¡Tú me la quitaste!
Jimin: — No te daré tu bicicleta hasta que me des algo a cambio.
TN: — ¿Y qué quieres? — Jimin hizo como si estaba pensando porque dudabas que realmente lo hiciera y las pocas neuronas que tenía en el cerebro sólo le servían para molestar.
Jimin: — Quiero un beso, tuyo— respondió como si nada agitando una de las cartas de sus admiradoras.
TN: — ¿U-un be-so? — diablos, tartamudeaste.
Jimin: — Si Tinkerbell, un beso — afirmó. No, tu no podías hacer eso. El simple hecho de besar a ese animal te repugnaba. Pero ya tenías todo planeado.
TN: — Okey Jimin. Si eso quieres...— te acercaste a él y pasaste tus manos por su cuello mientras que Jimin acercaba su rostro al tuyo. Levantaste tu rodilla dispuesta a golpearlo en sus partes pero su mano te detuvo.
Jimin: — Oh no Tink, la última vez que hiciste eso casi nos dejas sin hijos — apretaste los dientes y bajaste tu pie bruscamente pisándolo y provocando que este gritara.
Con las risas de sus amigos de fondo, saliste rápidamente de allí. Con bicicleta o sin bicicleta, ya no podías estar cerca de Park Jimin.