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759 Palabras

Si había algo de lo que un hombre no se podía salvar en Corea del Sur, era del servicio militar, y la peor parte te la llevabas tú cuando algunos de los nuevos soldados creían poder pasar por sobre ti solo por ser mujer. —Bien soldados, soy la teniente __(TN) —dijiste cuando todos estaban formados en una fila. — No solo __(TN), no “chica”, no “señora” o como se les ocurra llamarme, ¿Quedó claro? —preguntaste y escuchaste algunos balbuceos. —¿Quedó claro? —repetiste esta vez más fuerte. —¡Si, teniente! —dijeron todos al unísono. Pasaste por la fila viéndolos uno por uno. Estabas tan acostumbrada que ya sabías quienes serían los que más soportarían y los que traerían problemas. Seguiste mirándolos hasta que llegaste casi al fina y… no.podía.ser. —Buenas tardes, teniente —saludó Kim SeokJ

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