Estabas nerviosa, después de tanto tiempo tendrías una cita con el chico que te gustaba. Habías planeado una y mil formas de no arruinar la cita, e incluso prácticas tus diálogos para diversas ocasiones. Cuatro de la tarde, hora exacta, y escuchaste los golpes de la puerta. Un poco asombrada por la puntualidad abriste lentamente, dejando ver al chico que se robaba cada uno de tus suspiros. — Jimin, eh... hola — saludaste torpemente. — Hola — saludo dejando a la vista su hermosa sonrisa — ¿Estás lista? — Si — respondiste. Estabas más que lista. No creíste que Jimin fuera de los chicos que te llevaban a pasar el día en el parque, con helados y mucha conversación. En realidad, pensabas que irían a lugares más concurridos, donde no conversaran tanto, ya que no creías que tenían tanto en c

