—¡Esto es una pasada! Verás lo bien que nos lo vamos a pasar y... —me callé mirando la cara de indecisión de Rose—. Weasley, ¿no me digas que te estás rajando ahora? —Casi me desanimaba, pero en vez de eso me frustré. —No es eso Sav... Es que... j***r, sí. Me estoy rajando porque no sé lo que nos vamos a encontrar allí y me pongo nerviosa. La miré con desconfianza puesto que no me podía fiar ni un pelo de ella. Sabía perfectamente que algo más había. Y como miente tan mal, me di cuenta. Algo me ocultaba, por lo que asumí que no sería nada bueno. Íbamos de camino a Nevada, en busca del paraíso terrenal propio. Como andábamos escasas de recursos económicos, teníamos que conformarnos con ir en coche, aunque eso nos supusiera un problema con respecto a la gasolina, porque el coche no iba a

