Por más que corría, Isabella no parecía cansarse. Cuando llegué a un puente de madera que cruzaba un río, lo atravesé con desconfianza. Pisé con cautela, pero al mirar hacia atrás, vi que Isabella se acercaba cada vez más. Entonces, decidí correr a través del puente, a pesar de que no me inspiraba mucha confianza. Era mi única opción y debía aprovecharla. Uno de los escalones del puente parecía inestable, pero reuní el coraje necesario para continuar. Sabía que tenía que avanzar y no podía permitirme fracasar y retroceder. A pesar de mi miedo y mi temblorosa confianza, seguí adelante. Mientras avanzaba por ese vasto lugar, noté otro detalle que me inquietó. Estaba temblando de miedo y no sabía si sería capaz de seguir avanzando. Sin embargo, cuando escuché un disparo, me di la vuelta asus

