—Los declaro marido y mujer—dice le sacerdote—. Puede besar a la novia. No pierde el tiempo en juntar nuestros labios, un beso dulce y lleno de promesas que se esperan cumplir. Tal vez no hoy, tal vez no mañana pero sí en una realidad cercana. Los aplausos son seguidos mientras recibo el dulce beso de Angus, cuando se separa de mí la bella sonrisa que ilumina su rostro me dice que no hay vuelta de hoja con mis sentimientos, estoy enamorada de Angus Dalton y ahora soy su esposa y no lo puede cambiar. —Eres mía totalmente. —Posesivo. —Y todo tuyo. Me da otro beso y ese es el que me hace subir mis manos alrededor de su cuello para no quererlo nunca lejos de mí. Oficialmente soy una Dalton. /// En el salón donde la fiesta se lleva a cabo es de un lugar lejos del muelle pero cerca del m

